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jueves, 11 de septiembre de 2014

#FelizCumpleKurenai MAKOHARU SHONEN AI FIC

¡Hola, soñadores!

La entrada de hoy va especialmente dirigida a la administradora Kurenai por ser su cumpleaños, pero igualmente la podéis disfrutar todos. En esta ocasión os traigo un fic con un poco (muy poco) de shonen ai que hice durante mi retiro veraniego mientras pensaba en qué podría regalarle a mi amiga a la vuelta de vacaciones, así que seguramente la historia no seguirá la misma trama que el anime, especialmente del último capítulo que han sacado, el 11. Espero que os guste y lo disfrutéis, en especial mi querida compañera y amiga Kurenai.

Antes de nada, un poco de información sobre el fic: Basado en Free! Eternal Summer, ligero shônen ai, makoharu, los personajes, obviamente, no son míos, pero la historia sí, así que cualquier parecido con la serie, cualquier otro fic, anime, manga o la realidad es pura coincidencia. Es ligeramente deprimente (sólo un poco triste, pero no tenéis que preparar pañuelos ni nada por el estilo).

Castillos en el aire

Makoto no había rellenado aún el formulario en el que debía plasmar su futuro. Desde que la tutora le hubiese hecho una copia para que la rellenase en cuanto hubiese reflexionado un poco más, Makoto no había dejado de observar el papel, día tras día, al regresar del entrenamiento. Cada noche antes de acostarse se sentaba delante del escritorio, cogía un bolígrafo y... se quedaba bloqueado. Ninguna idea se le pasaba por la cabeza. ¿Por qué? ¿Por qué le sucedía eso?


Dejándose llevar por sus recuerdos, Makoto pensó que en realidad nunca había deseado ser nada en especial. Desde pequeño lo único que le importaba era tener buenos amigos, como Haru, junto con el que pasaba la mayor parte del tiempo. De hecho, Makoto siempre había deseado estar con él así para siempre, jugando juntos, acariciando gatitos juntos, nadando juntos...

Años después nacieron los gemelos, así que Makoto empezó a preocuparse más por el bienestar de su familia, especialmente por el de los pequeños, por lo que su cabeza estaba llena de Haru, la natación y sus hermanitos. Y así fue pasando el tiempo...

Ahora que se detenía a reflexionar sobre su vida, Makoto se preguntaba si alguna vez se había parado a pensar en sí mismo en vez de estar siempre preocupado por los demás, y ahora tenía la respuesta en esa hoja en blanco. El formulario le indicaba claramente que él únicamente había vivido por los demás, sin ocuparse de sus propios deseos, de quién era él mismo y qué quería, por egoísta que pudiera parecer. Había procurado ser el amigo perfecto, el hermano perfecto, el hijo perfecto... ¿Y todo para qué?

Makoto empezaba a sospechar que había hecho todo aquello para evitar quedarse solo, pero eso no era del todo cierto. Muchas veces se sentía solo a pesar de estar rodeado de la gente que le quería; sin embargo, si había algo que Makoto  no podía soportar era la idea de perder a Haru. Desde hacía relativamente poco sus sentimientos por Haru se habían vuelto más y más intensos cada día que pasaba, y le aterraba la idea de vivir en un futuro alejado de Haru. Según las elecciones que hiciese, podría no volver a ver a Haru más que en las vacaciones, y ello, temía, podría dañar de alguna manera la fuerte amistad que los unía. Aunque en el fondo deseaba que, tras tantos años juntos, pudieran seguir manteniendo esa conexión especial.
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Por su parte, Haru ya había organizado su futuro rápidamente y tenía muy claro lo que quería hacer. Su principal objetivo era ser libre, nadar, vivir en el agua, formar parte de ella. Era un sentimiento de plenitud el que le inundaba cada vez que se sumergía en el preciado líquido... y esa serenidad era lo único que buscaba en su vida, de ahí que e comportara de una manera tan distante y tuviese pocos amigos. Para él, el agua era suficiente vida.


Sin embargo, la presencia de Rin, su vivacidad y energía habían deslumbrado a Haru, por lo que a veces deseaba poder ser una persona más abierta y ambiciosa. Pero sólo a veces, pues demasiada actividad le aturdía, y en aquellas ocasiones buscaba un remanso de paz y tranquilidad en la única persona que le comprendía plenamente: Makoto.

Desde que tenía recuerdos, Haru se veía siempre junto a Makoto, observando el mundo juntos y viviendo el mundo a través de su amigo. Makoto era la única conexión que Haru tenía con el mundo real y con las personas, y era quien hacía parecer menos caótica y absurda la actividad de vivir fuera del agua. Si alguna vez se sentía perdido, Makoto le permitía tener su espacio y sumergirse en sus pensamientos, y además le ayudaba a tomar las decisiones más correctas y adecuadas.

Por eso, para Haru un futuro sin Makoto era una visión imposible, un lugar inexistente, un mundo vacío y sin color, en el que no podría vivir completamente en paz. Así que, a pesar de lo que pudiese decir la gente, él había decidido que viviría con Makoto. Le demostraría lo fuertes y sinceros que era sus sentimientos y que estaría con él, pasase lo que pasase. Aun si Makoto le rechazaba, él seguiría estando ahí, para devolverle el favor cuando lo necesitase, después de tantos años juntos.

No obstante, Haru había aprendido de Rin que de sueños sólo no se puede vivir, así que había acabado por rellenar su formulario para conseguir tener un futuro lo más cercano posible a sus deseos. Por otra parte, y aunque Haru se sentía capaz de esperar a Makoto todo el tiempo que hiciera falta, sabía que no podía estar dependiendo de él y que podía ser más un obstáculo que en apoyo en la carrera que Makoto quisiese seguir, por eso tenía que ofrecerle también un futuro seguro en el que vivir y no castillos en el aire. Haru temía sobre todas las cosas que Makoto sufriese por su culpa, ya que tenía perfectamente claro que su amigo jamás le haría saber cuándo lo estaba pasando mal. Era demasiado amable para hacer algo como eso. Además, Haru tenía internamente el temor de que si se alejaba  demasiado de Makoto para darle un espacio que necesitaba, podría acabar perdiéndolo, pero era necesario hacer todo aquello que tenía pensado por el bien de ambos.

Así pues, Haru decidió que tenían que hablar de ello en los próximos días y dejarlo todo arreglado antes de que fuese demasiado tarde, para, de esta forma, evitar algo similar a lo que sucedió con Rin cuando éste se marchó a Australia. Con esta idea en mente cogió el teléfono y marcó el número de Makoto.
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Makoto estaba tan absorto y atribulado con las dudas acerca de su futuro que al principio no escuchó el móvil, pero poco a poco los timbrazos le trajeron de vuelta a la realidad. Derrotado ante su indecisión, dejó el bolígrafo sobre el escritorio y cogió el móvil sin mirarlo siquiera. Se sorprendió al escuchar al otro lado de la línea la voz de Haru, invitándole a cenar y dormir en su casa. Aunque Makoto no tenía muchas ganas de cenar caballa agradeció la distracción que Haru le proponía, si bien sabía que con ello únicamente aplazaría una decisión que debía ser tomada cuanto antes, mejor.

La cena se desarrolló bastante tranquila, pues Haru estaba especialmente callado esa noche y, afortunadamente para Makoto, no había consistido sólo en caballa. Parecía que los esfuerzos de Gou por abrirles nuevos horizontes culinarios habían dado su fruto, y resultó que Haru cocinaba brealmente bien cualquier tipo de plato a parte de su pescado favorito.

Cuando se sentaron a contemplar la luna, Makoto sintió que Haru tenía la mirada fija en él, por lo que se volvió y, sospechando que su amigo tenía algo importante que decirle, le regaló una sonrisa para alentarle a que hablase con total libertad.

Al principio Haru dudó un poco, pero cogió aire y empezó a soltar un discurso, algo muy poco habitual en él:

- Makoto, ¿recuerdas aquella vez de niños que, jugando en el tobogán, me preguntaste lo que quería ser de mayor? Me dijiste que pensase en una profesión que quisiese hacer de verdad y no como un sueño, algo al alcance de mis manos. Por entonces no quería pensar en algo que no fuese el agua, y aun hoy lo sigo pensando, pero tú lo tenías tan claro...


Makoto se sorprendió porque no recordaba en absoluto aquel momento al que Haru hacía referencia.

- Quizás no lo recuerdes, pero eso me dio que pensar, y me ha ayudado a tomar mis decisiones en cuanto a lo que voy a hacer una vez salga de aquí. La verdad es que me gustaría mucho vivir eternamente así, pero no es posible, porque cada uno de nosotros debe seguir su propio camino y formar su propia vida. Aun así, Makoto, me gustaría que tu vida y la mía estuviesen unidas para siempre.

Ante esto Makoto quedó realmente sorprendido y no podía más que abrir los ojos, pues se había quedado sin palabras. ¿A qué se refería exactamente Haru? ¿Qué es lo que quería decir con todo aquello?

-Pero no puedo arrastrarte a una vida de ensueño en la que no te podría ofrecer nada, por ello me he decidido. Voy a ir a una universidad a estudiar Biología Marina, de esta manera puedo aunar un buen trabajo con aquello que más me gusta, el agua. Creo que es algo que me va perfectamente bien y que me va a gustar desempeñar en el futuro. Puede que tengamos que estar separados durante un tiempo, pues si sigues queriendo ser profesor nuestras clases serán distintas, pero -Haru empezó a acelerar- podríamos ir a la misma universidad y compartir piso y quedar para estudiar en la biblioteca...

De repente Haru dejó de hablar y le miró. Makoto no sabía qué decir. No entendía muy bien qué estaba sucediendo, pero había al menos una cosa que tenía clara. De pequeño sí que había pensado de verdad en su futuro, y ahora, gracias a Haru, era capaz de recordar lo feliz que le hacía sentirse la idea de ser profesor y poder ayudar a los demás a aprender cosas. ¿En qué momento había olvidado sus sentimientos y la indecisión se había comido su determinación? Makoto estaba tan emocionado por tener una camino al que regresar y un futuro abierto ante él que se puso a llorar, y solamente podía asentir a las palabras de Haru.

Por su parte, Haru no entendía qué es lo que había emocionado tanto a Makoto, quizás fuese el que hubiese pensado en él para formular su camino futuro. Pero saber que Makoto había aceptado y estaría junto a él era suficiente, por el momento. Más adelante le hablaría con más detalle acerca de sus sentimientos más profundos. Más adelante.


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Fin del fic.

¡Gracias a todos por leer!

2 comentarios:

  1. Sé que probablemente ya te lo he dicho (que raro se me hace escribir en mi propio blog) pero escribes genial. En serio, me encanta tu forma de narrar y tu imaginación con las historias. Muchas gracias de corazón por el fic, es el mejor regalo que me podías hacer <3

    Es un verdadero placer, un orgullo y un honor compartir este blog contigo. Juntas haremos que esto crezca y disfrutaremos con cada palabra escrita. Gracias de verdad por participar en esto y por ser tan genial y buena amiga. Eres un cielo y nunca te agradeceré suficiente. Te quiero, mi pequeña devoradora <3

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  2. T^T

    Gracias por decirme que escribo bien, me alegra mucho que te haya gustado tu especial de cumpleaños. Y gracias a ti por permitirme compartir la experiencia de ofrecer al mundo, de manera anónima, todo el entusiasmo y los conocimientos forjados a lo largo de los años.

    Espero poder seguir haciéndolo durante mucho tiempo, junto a ti.
    <3

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