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martes, 4 de octubre de 2022

"Venganza para víctimas", Holly Jackson

Título: Venganza para víctimas (#3)

Título original: As Good As Dead

Autora: Holly Jackson

Idioma original: inglés

Saga: Asesinato para principiantes

Editorial: Destino

Año de publicación: 2022

Páginas: 544

Sinopsis: Pip está acostumbrada a recibir amenazas. Tiene un podcast de true crime que se ha vuelto viral y, además, su trabajo como investigadora le ha supuesto crearse algún que otro enemigo de más. Pero de entre todos esos mensajes que le llegan, hay unos que le preocupan. Se repiten constantemente. Tan solo le hacen una pregunta, siempre la misma: «¿Quién te buscará cuando seas tú la que desaparezca?»

Sus sospechas se confirman cuando se da cuenta de que, quien le envía esos anónimos, ha pasado de amenazarla a perseguirla. Y todo irá a peor cuando encuentre similitudes entre la forma de actuar de su acosador y un asesino que, en teoría, está en la cárcel desde hace años… O ¿puede ser que un inocente esté entre rejas y el asesino ande suelto? Sea como sea, Pip debe encontrar las respuestas necesarias o, esta vez sí, será ella la que desaparecerá…

CONTIENE SPOILERS DE DESAPARICIÓN PARA EXPERTOS

Pippa se ha hecho famosa gracias a sus resoluciones de casos resueltos erróneamente por la policía o casos en los que, directamente, la policía no quiso intervenir por no considerarlos preocupantes. Todas sus experiencias las ha volcado en un podcast de true crime, uno de los más escuchados de internet. Como es habitual cuando te expones públicamente, Pippa se ha acostumbrado a recibir mensajes de haters que odian su labor y a ella por algún u otro motivo y simples trolls que quieren insultarla porque sí. Ella no le da la mínima importancia a ninguno de estos mensajes, pero hay uno de ellos que le inquieta y que no deja de recibir constantemente: "¿quién te buscará cuando seas tú la que desaparezca?" Su inquietud aumentará cuando perciba la constante sensación de que alguien la está vigilando, un desconocido que está dejando dibujos de tiza en la zona por la que Pippa sale a correr y delante de su casa, además de palomas muertas y otra clase de mensajes siniestros. Ante estas señales, Pippa decide acudir a la comisaría por miedo a que realmente pueda pasarle algo, pero como viene siendo habitual en el pueblecito en el que vive, Little Kilton, la policía considera que se trata de una broma de muy mal gusto, pero que no hay indicios de peligro real. El acoso hacia Pippa se vuelve cada vez más preocupante y ante la negativa de recibir ayuda, junto con su novio Ravi inicia una investigación por su cuenta para averiguar quién está jugando con ella. En el transcurso de sus pesquisas, descubrirá que el modus operandi del acosador coincide con el que empleaba un asesino hace años, asesino que, en teoría, lleva en la cárcel desde entonces. ¿Significa eso que detuvieron a la persona equivocada y hay un inocente cumpliendo la condena en su lugar? ¿O es mera coincidencia?


No miento si digo que el cierre de esta trilogía era uno de mis libros más esperados de este año. Asesinato para principiantes fue mi mejor lectura del año pasado, su segunda parte, Desaparición para expertos, no me entusiasmó tanto como esperaba, pero tenía mucha fe en Venganza para víctimas. Y como ya comenté en este post, me he llevado un chasco bastante importante.

En esta última parte, la narradora sigue siendo Pippa en primera persona, pero cambia el enfoque que le da la autora a su historia. Mientras en los libros anteriores Pippa ejerce de investigadora y se encarga de resolver asesinatos y desapariciones que no le afectan directamente, en esta ocasión ella es la víctima y su propio acoso es lo que tiene que solventar. Una vez más, comprobamos cómo aquellos que deben protegerla y confiar en su criterio le dan de lado y la tratan como una exagerada que se está tomando el asunto demasiado a pecho; incluso su propia familia al principio le quita importancia a los indicios extraños que están ocurriendo en los alrededores de su casa. Su novio Ravi será el único que crea firmemente en las sospechas de Pippa y quien estará desde el principio al pie del cañón para ayudarla en todo lo que pueda. Otros personajes a los que hemos ido conocimiento desde el primer libro, como Nat da Silva o Naomi, también la apoyarán y confiaran en su palabra, dado que siempre ha demostrado estar acertada en sus suposiciones y, además, Pippa ha sacrificado mucho por ellas en el pasado y las ha ayudado cuando más lo necesitaban.

Esa vuelta de tuerca que Holly Jackson decide imprimirle a esta novela por un lado me ha gustado, porque supone una agradable novedad con respecto a los libros anteriores, pero, al mismo tiempo, no me ha parecido un acierto. El motivo principal es que, hasta ahora, Pippa ha conseguido resolver sucesos imposibles, crímenes que incluso la policía fue incapaz de cerrar en su momento o simplemente se equivocaron con los culpables y encarcelaron a quien no era. Si una adolescente con apenas recursos y tan solo contando con las redes sociales y el testimonio de la gente del pueblo fue capaz de solucionar casos tan complicados, ¿por qué alguien que la conozca mínimamente se atrevería a acosarla? ¿Este desconocido no debería suponer que ella no pararía hasta averiguar su identidad, algo que acabaría pasando tarde o temprano? A menos que el acosador en cuestión se crea más inteligente que su víctima o le diera igual ser descubierto, que no es el caso. Entonces, como digo, aunque este planteamiento de Pippa teniendo que resolver un peligro del que ella es el centro me pareció original y un punto de vista bastante fresco, por otro lado no paraba de pensar en lo absurdo del mismo, ya que si el acosador ha oído hablar mínimamente de Pippa, no entiendo por qué habría llegado a la conclusión de que acecharla era buena idea.

El cómo la autora lleva este proceso de investigación me ha gustado porque es igual de inquietante, misterioso, adictivo y trepidante que en los libros anteriores y el hecho de que esté relacionado con un asesinato de hace años y que Pippa decida involucrarse también en él para descubrir la verdad y poder atar cabos ha conseguido que haya sido aún más emocionante, así como el saber quién es el acosador y darnos cuenta de que el conflicto principal de este libro y los personajes involucrados están directamente relacionados con los crímenes resueltos por Pippa en las otras dos novelas. Que cada obra relate un caso diferente pero luego resulte que, en realidad, todos están interconectados me ha parecido muy interesante y un buen trabajo por parte de Jackson.
En esta tercera parte se toca también el tema de las violaciones. Durante el primer libro, Pippa descubre que Max Hasting, un niño pijo procedente de familia bien y, por tanto, intocable, echaba drogas en las bebidas de las chicas en las fiestas que él mismo montaba en su casa para después abusar de ellas. Este tema ha sido uno de los hilos conductores de toda la trilogía y el lector experimenta con impotencia cómo la opinión popular tacha a Max de un adolescente alocado que no es consciente de sus actos y cómo un desliz tonto puede arruinarle su brillante futuro. Pippa luchará con uñas y dientes para conseguir que Max vaya a la cárcel e incluso estará a punto de ir a juicio porque la familia Hasting la ha denunciado por publicar en sus redes sociales un audio donde el propio Max confesaba ser un violador. Una vez más, compartimos la frustración de la protagonista al ver cómo la "justicia" considera más problemático el audio filtrado que las pruebas circunstanciales que demuestra que Max sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Me gusta mucho cómo la autora trata este tema tan delicado y cómo denuncia una situación de rabiosa actualidad donde las verdaderas víctimas terminan convertidas en verdugo por una sociedad todavía muy patriarcal y un sistema de justicia que deja mucho que desear. De hecho, la enemistad y la ira contenida de Pippa hacia Max será un punto muy importante de cara al final, una resolución que, por cierto, no me dejó nada satisfecha.


Pero sin duda, lo que más me ha chirriado ha sido la degeneración que sufre Pippa y las decisiones muy cuestionables que toma a este respecto. Recordemos que la protagonista es una adolescente que ha tenido que experimentar situaciones muy traumáticas y muy fuertes para alguien de su edad, así como involucrarse en actos muy peligrosos y descubrir verdades horribles de personas cercanas a ella a quienes admiraba y quería. Esto hace, por razones evidentes, que su salud mental se resienta y que todo lo que ha tenido que vivir le afecte en su día a día. En este sentido, creo que la autora ha hecho una brillante caracterización de Pippa y ha plasmado muy bien las consecuencias de su faceta detectivesca (reflexionando, asimismo, sobre la ligereza con la que recurrimos a medicamentos como solución a nuestros problemas sin tener en cuenta sus efectos adversos). Entiendo perfectamente las circunstancias horribles que rodean a Pippa y que ciertos eventos hayan cambiado su forma de ver las cosas y su perspectiva, pero lo que más me ha molestado es que llega un punto de la novela en el que tira por la borda sus valores éticos y morales y toma decisiones extremadamente cuestionables. Con esto me refiero a todo lo que hace de cara al final cuando descubre quién va detrás de ella y el cómo soluciona esta cuestión. Algo que caracteriza a Pippa es su férreo sentido de la justicia, de ahí que, en primera instancia, comenzara a desenterrar viejos casos policiales y a investigarlos por su cuenta para darles la resolución correcta. Teniendo en cuenta todos los reveses que ha sufrido a causa del sistema judicial, comprendo y comparto que haya perdido toda la fe en las autoridades y prefiera tomarse la venganza por su cuenta dado que nadie tiene intención de ayudarla. Sin embargo, a partir de un poco más de la segunda mitad del libro, su degradación mental y la degradación de sus actos es tal, que dejé de reconocer a la protagonista. Es decir, puedo entender por qué hace lo que hace y por qué se guía movida por la rabia, pero sigue sin parecerme acorde a los valores que, precisamente, ha representado Pippa durante toda la trilogía. Además, lo que hace al final es tan solo un parche que, si bien "arregla el problema", no lo considero del todo satisfactorio.

Venganza para víctimas es un cierre de trilogía que no ha conseguido convencerme en ningún momento. Aunque se mantiene en la línea de libro trepidante, adictivo y con una fuerte crítica social, las decisiones que ha tomado la autora con respecto a la trama, a los personajes y al final no me han entusiasmado ni he estado de acuerdo con ellas, lo que ha hecho que no haya disfrutado tanto como con las novelas anteriores.

2 comentarios:

  1. Creo que lo dejaré pasar de momento, tengo demasiada lectura pendiente como para entretenerme con algo que no termina de convencerme.
    Gracias por la recomendación.

    Besos.

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  2. Qué penita ese cierre. Yo no creo que me anime con la trilogía, tengo tantos acumulados que tengo que espabilar. Un beso grande.

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