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martes, 21 de julio de 2026

"Cultre", Itzabella Ortacelli

Título: Cultre (#1)

Autora: Itzabella Ortacelli

Saga: Destino

Editorial: Autopublicado

Año de publicación: 2012

Páginas: 352

Sinopsis: De la mano de una joven autora se nos presenta un nuevo mundo, respiramos aires distintos y contemplamos raros paisajes, Cultre se abre ante nuestros ojos; con una narrativa ligera y sutil, nos internamos poco a poco en la visión de un mundo donde la cultura griega, la egipcia y la japonesa coexisten en un mismo plano.

Entre personajes que nos llevan con facilidad de la risa al llanto y en un viaje de magia y acción, Cultre nos ofrece la introducción a una saga que promete sorprender e hipnotizar al lector con sus frecuentes toques de hilaridad, drama y por qué no, romance.

Sin embargo, se ha desatado una guerra, por lo que Cultre ya no es seguro. Bryant Dikoudis; uno de los cinco guardianes que protegen el planeta, ha sido elegido para ir en busca del Monanti, el único ser capaz de liberarlos del imperio del Rey Tyr. Lo que nunca pensó es que la vida lo pondría a prueba, a él y al resto de los Garque, sumergiéndolos en un abismo de traiciones y mentiras.

La codicia de Tyr no tiene límites. Este deseo irrefrenable es el que le llevó hace siglos a aliarse con uno de los demonios más poderosos, a quien le realizó diversos sacrificios con tal de alcanzar su ambición. Cinco siglos después, el Rey Escorpión utiliza el poder obtenido de este trato para someter a los habitantes de Cultre e intentar imponer su reinado de terror. Los cinco eruditos, que se hacen llamar Garque y que forman parte del gobierno, llevan todo este tiempo intentando combatirle para acabar con su tiranía: Âkil, el Gobernador Supremo; Astucieus, su segundo al mando y Juez Mundial; Bryant, el estudioso y encargado de descifrar una antigua profecía según la cuál tienen que encontrar a alguien denominado Monanti de la Tierra para derrocar de una vez por todas a Tyr; Raynard, el jefe del ejército; y Lluc, el sanador. Viven en el Templus, un lugar protegido por la sangre de antiguos gobernantes y a los que ni el Rey ni su ejército, los scorfil, pueden acceder.

Tras tantos años de lucha inútil y desgastante, en la cuál han intentado desesperadamente mejorar las condiciones del mundo que cuidan y proteger a la gente que habita en él mientras el Rey Escorpión persiste en sus ataques, la única esperanza que les queda es encontrar a la persona de la profecía, al Monanti. Para ello, Âkil designa a Bryant como la persona indicada para esa misión, pues es quien más tiempo ha dedicado a estudiar las escrituras en busca de posibles pistas, decisión que será cuestionada por el resto de Garques dado que no consideran que sea el más capacitado. Ni siquiera el propio Bryant está convencido del buen juicio del gobernador. Sin embargo, el tiempo se agota. Las defensas de Cultre están al límite y necesitan actuar rápido si quieren que quede un mundo que salvar tras resolver la profecía. A Bryant no le queda más remedio que armarse de valor, acatar las órdenes y viajar a un destino desconocido para hallar a quien será su salvador: la Tierra.


Esta historia de fantasía parte de varios tropos muy usados en este género: un mundo al borde de la extinción por culpa del egoísmo y la ambición; una profecía que se presenta como solución definitiva a esta lucha de egos; y dos elegidos que nunca quisieron serlo, pero no les queda más remedio que aceptar su destino si no quieren abocar a toda una civilización a la desaparición.

Se podría decir que Bryant es el "menos capaz" de los cinco Garque que gobiernan Cultre. Un hombre que pasa desapercibido, tímido, quien disfruta de la soledad de la investigación y los libros; alguien que, desde luego, no quiere ser un héroe ni mucho menos. Además, en teoría, ni siquiera tiene madera para ello. Por eso cuando Âkil le escoge para descifrar la profecía y buscar al Monanti, esa figura casi legendaria que puede salvar su planeta, la decisión será cuestionada de inmediato por el resto de compañeros, sobre todo por Astucieus, el más crítico al juzgar que el estudioso no está capacitado para una misión de tamaña importancia. Ni siquiera el propio Bryant considera que sus habilidades sean suficientes para una cuestión de vida o muerte. Sin embargo, el gobernador no piensa dar su brazo a torcer. Ha visto algo en él que le hace estar muy seguro de que Bryant es perfecto para cumplir con creces su cometido. Byrant es el típico elegido que, a priori, no tiene pinta de serlo. Ni tampoco quiere. En cuestiones de magia, estrategia o lucha en general, parece que sus compañeros le dan mil vueltas y pueden ser mucho más aptos para encontrar al Monati y lidiar con todos los obstáculos que van a parecer en su camino. No obstante, a Bryant no le quedará más remedio que aceptar su destino y prepararse para llevarlo a cabo como pueda. Gracias a este viaje, descubrirá que es mucho más capaz de lo que en principio creía. Tener que enfrentarse a tantas adversidades para encontrar al Monanti y verse obligado a utilizar la magia y la astucia para salir indemne de los inconvenientes con los que se va topando, harán que crezca su confianza en sí mismo y que sea consciente de lo que puede hacer una vez se lo propone. Es el personaje que más evolución experimenta a lo largo de la novela. Después de todo, es el protagonista y la mayor parte del tiempo le acompañamos en su resolución de la profecía. También es quien más tiene que enfrentarse a situaciones que nunca había sufrido hasta el momento, lo que en cierto modo le impele a sacarse las castañas del fuego él mismo porque nadie va a acudir en su ayuda.

Al llegar a la Tierra usando un portal mágico, el escenario se traslada a Sleepy Hollow, un pueblecito anclado en el siglo XIX, con el choque cultural y de mentalidad que eso supone para nuestro protagonista. Allí conocerá a la familia Domine, quienes le encontrarán indispuesto en mitad del pueblo y le acogerán en su casa. Gracias al colgante que se ilumina al detectar al Monanti, descubrirá que la persona de la profecía que puede salvar su mundo es Juliette, una de las hijas de la familia. Juliette es una joven de carácter, que a pesar de estar en una época donde las mujeres están en una situación complicada debido a mentes cerradas, machistas, retrógradas y profundamente religiosas donde a la mínima pueden tacharte de bruja, ella mantiene algo de rebeldía en pequeños actos. Esta forma de ser está inculcada en parte por su madre, Jane, quien tienen una visión bastante amplia si tenemos en cuenta la sociedad en la que viven. Intenta que sus hijas se comporten como "buenas señoritas" en público para evitar el escarnio y el señalamiento, pero tampoco las coarta y las anima a ser independientes y libres. Bryant y Juliette poco a poco se harán amigos, sobre todo por la necesidad apremiante de este de acercarse a ella. Me gusta mucho cómo se desarrolla la relación entre ellos porque es coherente y sorprendentemente lenta, teniendo en cuenta la urgencia de la situación. Bryant en ningún momento se precipita o intenta forzar las cosas a pesar de la encrucijada en la que se encuentra. Eso sí, me mantuve en tensión mientras iba leyendo porque no sabía cómo se iba a solventar el descubrirle a Juliette que ella en realidad procede de un mundo ajeno a todo lo que conoce y que, además, es lo que su gente considera una bruja. Al estar ambientado en Sleepy Hollow, al principio pensé que el nombre simplemente coincidía con el famoso pueblo de la novela de Washington Irving y ya. Pero no, resulta que la autora emplaza esta parte de la historia en este sitio a conciencia y me encantó el detalle de cómo surge la leyenda del jinete sin cabeza. Fue un guiño gracioso y que me encantó. Otro personaje destacable es Elisabeth, la otra hermana Domine. De ella no quiero decir mucho porque es mejor averiguarlo mientras se lee; pero aunque es una chica que parece irrelevante y que, de hecho, es probable que al principio caiga mal por sus suspicacias y sus constantes enfrentamientos con Juliette, al final me sorprendió para bien.

En cuanto al resto de gobernantes de Cultre, aunque es cierto que seguimos teniendo capítulos desde su perspectiva (después de todo, la novela va alternando entre ambos mundos), sus respectivas historias he de decir que me resultaron indiferentes. Son personajes en los que apenas se profundiza (si acaso los más complejos son Âkil y Astucieus) y lo que les pasara o dejara de pasar me resultaba indiferente. Leer los capítulos donde estaban implicados eran interesantes simplemente por saber qué sucedía en Cultre con la guerra abierta de Tyr y sus tropas. Eso sí, me gusta que la autora haya hecho a Lluc con problemas de visión, no solo por la visibilidad que supone incluir a personajes con discapacidad, sino por el hecho de que es uno de los personajes más importantes dentro del lore del libro; es decir, su ceguera no ha supuesto una limitación para que alcance puestos de poder y se ve cómo lleva una vida perfectamente normal y funcional. Y aun así, sigue siendo un elemento importante del personaje, no algo que agregar como anécdota que después es irrelevante en sus construcción.

Respecto a la construcción del mundo, hay puntos buenos y no tan buenos. Lo mejor es la mezcla de culturas y religiones, en concreto la griega, japonesa y egipcia. La autora escoge elementos que asociamos con cada una de ellas y los combina de una forma muy ingeniosa para crear una cuarta cultura. No son particularidades o piezas culturales elegidas al azar y batidas de cualquier manera en una coctelera. Hay una intención detrás. Puedes distinguir perfectamente a qué civilización pertenecen todas las referencias, al mismo tiempo que estás contemplando una sociedad completamente diferente y que funciona como un engranaje bien engrasado. Así que cualquier fan de Grecia, Japón y Egipto disfrutará mucho de esta obra. Por supuesto, también tenemos un punto de mitología con criaturas nuevas inventadas para la ocasión, pero que igualmente tienen reminiscencias de las culturas ya mencionadas. A este respecto, he echado en falta un glosario. Los términos utilizados por la autora a veces me resultaban confusos y cuando mencionaba a estos entes fantásticos, me costaba recordar de primeras si era el halcón, la pantera, la serpiente... habría sido útil incluir al principio o al final una guía de términos. Y no solo para los animales, sino también para otros conceptos como Monanti o scorfil. Que aunque sí se puede saber bien qué significa solo por el contexto, al final hay tantas palabras inventadas que yo en lo personal lo hubiera agradecido mientras leía.

Otro punto que me ha fallado un poco es que siento que falta profundización a lo largo de toda la novela, no solo en los personajes más "secundarios" como he comentado antes. Durante los primeros capítulos del libro, me costó mucho situarme. Por ejemplo, no sabía si Cultre era una ciudad, un reino, una región... y no es hasta que Bryant viaja a la Tierra que se especifica que es un mundo creado a partir de tres culturas. Por otro lado, aun siendo todo un planeta tampoco se profundiza en su geografía, origen de la magia, cómo se produjo la conjunción de las diferentes culturas... También se habla mucho, por ejemplo, de que los Garque ponen al pueblo por encima de todo, pero el pueblo solo existe cuando es atacado por los ejércitos. Y con el tema de la magia, más de lo mismo. Me costó muchísimo saber cuáles eran sus reglas, cómo funcionaba y qué tipo de magia manejaba cada Garque, dado que cada una es diferente y depende del animal con el que se identifiquen (Bryant es el hipocampo por lo tanto usa magia acuática; Astucieus es la serpiente así que juega con veneno etc). Es más, agradecí cuando Bryant contacta por fin con la Monanti y tiene que explicarle pacientemente cosas de su mundo porque sentí que ahí sí empezaba a comprender ciertos detalles que se me escapaban. En definitiva, considero que falta trabajo de descripción. Aun así, me ha gustado mucho el worldbuilding y creo que la autora ha sido muy habilidosa a la hora de construirlo basado en esa mezcla cultural.

Lo que sí me sorprendió gratamente es el romance. Es una de esas relaciones que se va construyendo poco a poco, basada en la confianza y, sobre todo, en la amistad. Y lo más impactante fue el giro de tuerca que la autora decidió darle. No me lo esperaba en absoluto (de hecho, aunque la parte amorosa me estaba gustando, pensaba que iba a ser otro romance predecible más, bonito pero sin destacar), por lo que cuando pasa cierta cosa en relación a esto me impactó muchísimo y para bien. Me pareció una osadía en el sentido positivo de la palabra y aunque quizá suene un poco cruel teniendo en cuenta lo que ocurre, me encantó.

El estilo de escritura de la autora es, por otro lado, muy ágil de leer. Esto es gracias, en parte, a que constantemente están sucediendo cosas en escena. Es cierto que tenemos capítulos más tranquilos y relajados (sobre todo los situados en Sleepy Hollow porque, al fin y al cabo, Bryant y Juliette tienen que conocerse), pero en general tardé en leerme el libro mucho menos de lo que me esperaba.

En cuanto al final, lo que más destaca es que es un final cerrado. Es decir, la trama principal que vertebra la novela se cierra, dejando subtramas o hilos abiertos de los cuáles tirar de cara a la segunda parte. Siendo una saga que va a estar compuesta por seis novelas, este detalle se agradece, más que nada porque permite que el lector decida si quiere continuar leyendo o si con un libro tuvo más que suficiente.

Cultre es un inicio de saga prometedor, una fantasía clásica que habla de profecías, guerras, pactos con antiguos dioses y mucha acción. Lo que más destaca, y lo que hace este libro especial, es esa mezcla única de culturas, que hará las delicias de todos aquellos que disfruten y respeten profundamente Grecia, Egipto y Japón.

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