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jueves, 5 de febrero de 2026

"Casa de tierra y sangre", Sarah J. Maas

Título: Casa de tierra y sangre (#1)

Título original: House of Earth and Blood

Autora: Sarah J. Maas

Saga: Ciudad medialuna

Editorial: Alfaguara

Año de publicación: 2020

Páginas: 800

Sinopsis: Unidos por la sangre. Tentados por el deseo. Liberados por el destino.

Bryce Quinlan tenía la vida perfecta, trabajando cada día y saliendo cada noche, hasta que un demonio asesinó a sus amigos y la dejó vacía, herida y sola. Cuando el acusado está entre rejas, pero los crímenes continúan, Bryce hará lo que sea para vengar sus muertes. Hunt Athalar es un ángel caído, esclavo de los arcángeles a los que una vez intentó destronar. Sus brutales habilidades sirven ahora para un solo propósito: acabar con los enemigos de su dueño. Pero entonces Bryce le ofrece un trato irresistible: si la ayuda a encontrar al demonio asesino, su libertad estará al alcance de su mano. Mientras Bryce y Hunt investigan en las entrañas de Ciudad Medialuna, descubren dos cosas: un poder oscuro que amenaza todo lo que desean proteger y una atracción feroz que podría liberarlos a ambos.

A pesar de vivir con el estigma de ser medio hada, medio humana y la hija bastarda del Rey del Otoño, Bryce tiene lo que ella considera una vida perfecta. Tiene un trabajo que le gusta en una tienda de antigüedades, nadie controla lo que hace o con quien pasa las noches, y está independizada con su mejor amiga Danika, líder de una de las manadas de licántropos más importantes de Ciudad de Medialuna, futura premier (jefa de todos los licántropos) y a quien conoce casi mejor de lo que se conoce a sí misma. Hasta que encuentra a Danika y su grupo brutalmente mutilados. Bryce se culpa por haber estado de fiesta mientras su mejor amiga sufría y ese evento traumático será una cruz que cargará sobre sus espaldas y la cambiará por completo. La única pista que tiene de lo ocurrido, es que la noche del asesinato le pareció ver una forma viscosa y medio transparente salir del apartamento que compartían, lo que parece ser un tipo extraño de demonio. Los ángeles, que conforman el gobierno de la ciudad, han dado el caso por cerrado, pero dos años después comienzan a aparecer nuevas víctimas que han sido asesinadas siguiendo el mismo patrón. Ante esta oleada de crímenes, los ángeles reabrirán el caso de Danika para investigar a fondo qué fue lo que ocurrió aquella noche y para ello le pedirán ayuda a Bryce, la única testigo. Bryce no quiere saber nada de aquel suceso, solo seguir con su vida como puede, pero cuando Hunt, el enviado por los ángeles, le dé la opción de descubrir la verdad y vengarse del verdadero culpable, Bryce sabe que no puede continuar adelante como si nada hubiera ocurrido.

Cuanto más comienza a investigar los últimos momentos de Danika para comprobar si fue una muerte planeada a conciencia o fruto de la casualidad, Bryce descubrirá que su mejor amiga, en quien confiaba ciegamente y de quien pensaba que lo sabía todo, llevaba una doble vida que le había ocultado casi desde que se conocían. Enterarse de esto supone un duro golpe para ella, porque de repente se da cuenta de que todo lo que creía saber sobre Danika fue una falsedad hábilmente tejida por la licántropo y que demuestra que su amiga no confiaba lo suficiente en ella como para contarle ciertas cosas. Además, los asuntos en los que estaba involucrada parecen estar directamente relacionados con su muerte, por lo que, a pesar de tener el corazón destrozado, Bryce no dudará en seguir adelante con la ayuda de Hunt para llegar al fondo del asunto, aunque para ello tenga que enfrentarse a una desagradable verdad: que la amistad que construyó probablemente fuera una farsa.


Empecé este libro con muy mal pie. No me gustaba cómo estaba escrito, sentía que el estilo de escritura de la autora era demasiado simplón y repetitivo, las descripciones de espacios, situaciones y personajes me resultaban horribles y todo estaba fatal explicado. De hecho, las primeras doscientas páginas se me hicieron insufribles. Se supone que estos capítulos son para situar al lector, para explicarle cómo funciona el mundo que has creado, cuáles son sus reglas, por qué normas sociales y mágicas se rige, cómo está estructurado el poder, qué clase de seres lo componen... Pero la autora se limitaba a soltarte conceptos mágicos sin explicar qué era o a nombrarte criaturas de las que, yo por lo menos, no había escuchado hablar en la vida, por más que fueran entes mitológicos sacados de otras culturas y no creados por la autora. Esto hizo que me sintiera tremendamente frustrada porque me esforzaba más en intentar comprender el mundo, que en disfrutar de la lectura. Por lo que fue una historia en la que me costó horrores entrar pero, una vez que conseguí situarme, solo me quedó disfrutar de esta nueva saga.

También, el hecho de que la edición en español no lleve mapa ha sido un hándicap que ha dificultado mi comprensión de la lectura. Ciudad de Medialuna es una ciudad grande, con muchos escenarios que son importantes para la trama y para los propios personajes por los que se desplazan constantemente, por lo que habría sido de gran ayuda un mapa al principio del libro que te ayude a situarte espacialmente mientras vas leyendo. No entiendo la elección de la editorial de eliminarlo y a mi modo de ver es como quitar una parte importante de la novela. Además, otro problema que tuve con los espacios es que a la autora le encanta referirse a ellos con siglas; es decir, te habla de un lugar, te lo describe y la próxima vez que lo menciona, tres capítulos después, lo hace con siglas que tú tienes que relacionar con el lugar al que pertenecen porque en ningún momento se escribe su equivalencia de manera explícita. Lo que hacía que me perdiera todavía más, hasta que me acostumbraba a asociar las siglas con su escenario equivalente.

Por otro lado, un glosario no habría estado de más. Es algo que tampoco incluye la versión original, pero teniendo en cuenta la cantidad de criaturas mágicas que aparecen y lo compleja que es la división gubernamental de este mundo, hubiera sido un detalle a tener en cuenta. Es cierto que al inicio del libro se incluye una somera descripción de las cuatro casas que componen este universo y de los seres mágicos que las conforman, pero, al menos para mí, ese listado fue totalmente inútil y no me ayudó en absoluto a aclarar mis ideas.

Por supuesto, todos los personajes parecen físicamente esculpidos por los dioses, un detalle innecesario en el que Sarah J. Maas hace hincapié cada vez que puede. Para mi gusto, se centra excesivamente en describir sus rasgos atractivos y es lo primero que destaca, sin importar a quién esté presentando y cuáles sean sus cualidades, sus poderes o su personalidad. Si bien es algo a lo que ya debería estar acostumbrada porque en ACOTAR hacía lo mismo, me irritaba bastante que insistiera tanto en algo que debería ser irrelevante, a menos que se quiera destacar por algo concreto y no por puro morbo. Por ejemplo, la primera impresión que tiene Hunt de Bryce es que tiene un culazo tremendo, algo que se recalca bastante a lo largo del libro. Los primeros capítulos fueron un desfile de sexualización constante hacia absolutamente todos los personajes, pero sobre todo hacia los dos protagonistas, con un montón de escenas subidas de tono o con tintes sexuales que, honestamente, no soporto. Detesto esta tendencia en la que todos o casi todos los libros de fantasía que se publican hoy en día tengan que tener un romance que predomine sobre la narración y, sobre todo, que este romance tenga una clara vertiente erótica. No tengo problema con el spice, pero me revienta su exceso, que te lo metan con calzador y que lo físico sea algo fundamental que defina a los personajes y cómo se relacionan entre ellos. Esta autora ya dejó clara su postura al respecto con el quinto libro de la saga ACOTAR (en el que no había trama, solo sexo), y leyendo el inicio de esta saga me queda claro que es el camino que ha parece haber escogido para sus escritos y que no se va a salir de ahí. Me revienta especialmente que sus personajes femeninos sean sexualizados desde la mirada masculina, pues todas las descripciones que hacen referencia al cuerpo de Bryce y las constantes menciones hacia su culo, su curva, sus piernas... vengan siempre de Hunt o de otros hombres. Es decir, no es que Bryce sea un pivonazo, es que lo es según los hombres. De todas formas, ella tampoco se libra porque sus impresiones acerca de aquellos que le rodean siempre se basan en sexualizar sus cuerpos y señalar lo musculados que están y lo bien que les queda la ropa.

Por otro lado, con respecto a los protagonistas me sentía como si estuviera leyendo ACOTAR. Bryce se parece muchísimo a Nesta. Es más, me sentía como si la estuviera leyendo a ella, pero en un mundo paralelo. Es atrevida, con mucha garra, no se deja pisotear por los demás, tiene la lengua afiliada, no se calla ante nada, y es feroz. Es verdad que Nesta era mucho más fría, callada y distante, mientras que Bryce es todo fuego y le encanta vacilar a la gente, pero, por lo demás, sus personalidades son muy similares. Y Hunter se parece mucho a Cassian, en cuanto a su forma de ser, de expresarse, de pensar y de reaccionar, aunque el ángel es más mordaz y venenoso. De hecho, las dinámicas entre ambas parejas también se parecen entre sí, porque en ambos casos son dos personas que al principio se odian, apenas soportan estar juntos, se pasan el día lanzándose palabras hirientes el uno al otro, pero es más que evidente que entre ellos hay una tensión sexual a punto de estallar y que van a terminar juntos eventualmente. Al principio me sentí un poco "estafada" con la autora y su falta de imaginación, pero como Nesta/Cassian son de mis personajes favoritos dentro del universo de Sarah J Maas, al final se lo perdoné porque es agradable encontrar el tipo de protagonista que te gusta en otros libros.

Aun así, un punto negativo durante la lectura debido a las similitudes entre ACOTAR y esta nueva saga, es que mientras leía tenía la sensación de que ya sabía lo que iba a pasar porque, al fin y al cabo, la autora estaba repitiendo los mismos patrones, tanto a nivel de historia como a nivel de desarrollo de personajes. Y eso le quitaba un poco la magia porque la mayor parte del tiempo estaba acertando. Fue sobre todo evidente en el caso de Bryce, porque aun siendo una especie de copia de Nesta, al ser la protagonista repitió muchos patrones de Feyre, y muchos "misterios" que la rodean y que son resueltos en momentos clave del libro, los descubrí con bastante antelación porque son prácticamente idénticos a los de esta. Esto hizo que muchas escenas que tenían que ser sorpresivas e impactantes, me resultaran predecibles porque, al final, la autora estaba repitiendo las mismas pautas. 

A pesar de ello, Bryce es un personaje que, como ya he mencionado, me ha gustado mucho. Me encanta su arrojo, su forma de enfrentarse a la vida y a los problemas, su lealtad, que no se deje pisotear y quiera ser dueña de sí misma, su descaro y su fuerza. Me gusta que, aunque tenga ese lado más juerguista y fiestero, siga siendo responsable de sus actos. Aun así, no todo es positivo con ella, dado que es una protagonista muy orgullosa y esa parte de sí misma la llevará a cometer errores y a tomar decisiones cuestionables. Eso no quita que sea muy fácil empatizar con ella, con su dolor y el sufrimiento que arrastra, por lo que la he disfrutado. Que sea, además, la hija bastarda del Rey de las Hadas también influirá en su toma de acción a partir de cierto momento del libro, dado que es parte de su naturaleza y su esencia y un estigma del que no puede librarse por más que quisiera. Otra cosa que me gusta de ella es que sabe pelear. Su padrastro la enseñó a manejar diferentes tipos de armas, por lo que no iniciamos la saga con una protagonista de fantasía desvalida que tiene que aprender sobre la marcha, sino con una mujer madura con un desempeño sobresaliente en cuanto a lucha se refiere y a quien no le tiembla el pulso ante la sangre si es necesario derramarla.

A pesar de que su padre no quiere saber nada de ella por ser fruto de un encuentro extramatrimonial con una humana, finalmente la reconoció cuando esta hizo su tradicional visita al Oráculo, una criatura al servicio de los dioses a quienes las hadas veneran y a la que acuden los niños fae para que la esfinge prediga su futuro. La visita de Bryce, sin embargo, fue un evento bastante traumático, dado que lo que fuera que viera el Oráculo respecto a sus años venideros, hizo que se arañara los ojos hasta quedarse ciega, lo que provocó que el Rey de las Hadas echara a su hija de su corte y que a Bryce le persiga el recuerdo de ese día. Aun así, visitar al rey tuvo una cosa positiva, y es la relación que tiene Bryce con su hermano Ruhn.

Ruhn sí es hijo legítimo del rey y está destinado a ser el "Elegido" y su sucesor, aunque su poder mágico no sea tan fuerte como debería. Uno podría pensar que, debido a las complicaciones familiares, ambos se llevarían fatal, pero al contrario. Él es ferozmente protector con su medio hermana a pesar de las diferencias y hará lo que sea por ella, para disgusto de esta. Es un personaje que me cae genial y es inevitable cogerle cariño por lo mucho que cuida a Bryce, a pesar de que tras una discusión llevaban diez años sin hablarse. Aun así, en cuanto se entera de lo que le ha sucedido a la mejor amiga de su hermana, no duda ni un segundo en apartar las diferencias y rencillas que pudieran tener entre ellos y estar a su lado para lo que esta necesite. Ruhn también lleva a cuestas sus propios demonios debido a la responsabilidad que le supone ser el próximo rey de las hadas. Odia a su padre, las jerarquías y los politiqueos y a pesar de haber sido entrenado como guerrero, no soporta pelear. Es justo lo contrario a lo que, según su padre, debería ser un rey, por eso la relación entre ambos es bastante tirante.

Hunter
es un ángel caído que trabaja para los arcángeles como asesino.
Fue apresado y torturado por participar en una rebelión contra el gobierno de Pangera, su ciudad natal, y luego comprado como esclavo por Micah, gobernador de Ciudad de Medialuna y uno de los arcángeles más poderosos. Será este quien le envíe al lado de Bryce para descubrir la verdad detrás de la muerte de Danika y por qué años después vuelven a sucederse asesinatos similares. Al principio, ambos se llevan a matar. Bryce no soporta que el gobierno le haya puesto un perrito faldero que la siga a todas partes y Hunt odia que parte de su trabajo consista en tenerla vigilada y hacer de niñera. Bryce le considera arrogante y condescendiente (opinión totalmente válida y con la que concuerdo) y le ve como un macho alfa insoportable, mientras que para el arcángel ella solo es una niñata fiestera de 18 años que no se toma nada en serio y que solo piensa en divertirse y estar a la moda. Sin embargo, como era de esperar, a fuerza de tener que trabajar juntos y verse todos los días, poco a poco irán limando sus asperezas y viendo más allá de la máscara con la que se presentan ante los demás. Esto derivará primero en una amistad y después en una relación. Mi primera impresión de Hunt fue bastante nefasta porque es el típico protagonista masculino de fantasía con pasado trágico que ha derivado en una personalidad distante, fría y brusca, hasta que conoce a la persona adecuada con la que puede abrirse e ir superando poco a poco sus traumas. Pero, al igual que me suele pasar con estos arquetipos, cuanto más conoces por todo lo que ha pasado y según vas viendo su evolución al lado de Bryce, al final es difícil no encariñarte con él.

Otro personaje destacable, que me gustó muchísimo y cuya presencia mejoraba cualquier escena es Lehabah.
Es una especie de duendecilla del fuego que custodia la tienda de antigüedades en la que trabaja Bryce. Fue comprada por Jesiba, la dueña de la tienda y jefa de Bryce, para que actúe de guardiana de los objetos tan valiosos que guarda en la trastienda. Es divertida, descarada, entrometida, le encanta chismorrear con Bryce y ver telenovelas de mala calidad. Aunque a priori pueda parecer frívola y que solo le gustan los buenos cotilleos y los hombres guapos, es evidente que siente un profundo respeto y amor por Bryce y que la ve como una amiga y no como una simple empleada. Ha sido uno de mis personajes favoritos (si no el que más) y he disfrutado mucho de sus diálogos con Bryce y de sus comentarios burlones. Por último, es obligatorio mencionar a Danika. Es un personaje curioso porque a pesar de morir en los primeros capítulos, al ser el centro de la trama y tan importante para Bryce, termina siendo un personaje más de la novela y estando presente durante toda esta. Mi relación con la licántropa fue complicada. Cuando se nos presenta, al ser asesinada tan pronto me resultó indiferente porque, lógicamente, su corta aparición no dio pie a que pudiera forjar ningún vínculo emocional con ella. Aunque Bryce la menciona constantemente, los flashbacks tampoco hicieron que conectara mucho con Danika; conforme vamos destapando toda la trama en la que se había visto envuelta, fue un personaje que me iba cayendo cada vez peor, hasta que llegamos a un punto de inflexión en el que la autora nos revela algo crucial. Ahí fue cuando por fin entendí al personaje y el amor que siente Bryce por ella, hasta el punto de verla con los ojos de la protagonista y emocionarme con sus escenas y recuerdos. Es más, al final Danika se convierte en uno de los personajes con los que más se sufre a lo largo del libro, especialmente en el final.

En cuanto a la trama, estamos ante una novela urban fantasy que mezcla la fantasía con el misterio. Averiguar quién ha invocado al demonio que mató a Danika y a toda su tribu y por qué te tiene enganchado de principio a fin, sobre todo cuando vas descubriendo junto a Bryce que la licántropa tenía una vida oculta. Cuanto más vamos sabiendo acerca de todas las actividades que llevaba paralelamente y de todos los secretos que le guardaba a Bryce con recelo, más queremos saber: acerca de sus motivaciones, del lío en el que estaba metida, de si es la mala de la película o no, de la magnitud de las acusaciones que van surgiendo contra ella... Todo eso combinado con la parte mágica, en la que nos imbuimos en el misterio de una reliquia de las hadas que ha sido robada del Templo de la Luna durante un sospechoso apagón en la ciudad. Micah, el gobernador, ha ofrecido una cuantiosa recompensa a aquella persona que tenga cualquier pista sobre su paradero y sobre los ladrones, por lo que Jesiba le ha ordenado a Bryce que ella misma se encargue de investigar qué ha sucedido con el Cuerno de Luna, que así se llama el objeto desaparecido. Bryce se encuentra en un callejón sin salida, pero no puede desobedecer a su jefa, y más le vale ser ella quien lo encuentre. A pesar de la extensión del libro y del escollo inicial que he comentado al principio (y por el cuál me costó tanto meterme en la novela), he de decir que es un libro que se lee muy rápido. Una vez te acostumbras a las leyes del mundo, a cómo funciona la magia y comienzas a cogerle el punto a los personajes, se lee con mucha ligereza. Cuando arranca la investigación, constantemente están sucediendo cosas y es un no parar.

Mi mayor problema con esta primera parte fue, como ya he adelantado, el cómo está construido el mundo. Al ser un urban fantasy, la autora mezcla la realidad con la fantasía, por lo que, en teoría, para el lector es más fácil entender este tipo de worldbuilding ya que tenemos referencias claras al mundo real y no todo es inventado. Sin embargo, como está todo tan mal explicado y Sarah J. Maas asume que con las escasas aclaraciones que aporta el lector va a coger enseguida el hilo, en los primeros capítulos estaba más pendiente de intentar situarme que de dejarme llevar por la historia. También considero que es una novela que está bastante mal escrita. Me pasó exactamente lo mismo con el primer libro de Trono de cristal, que al empezar a leer me chocó lo mal hechas que estaban las frases, lo cutres y mal redactadas que eran las descripciones y los diálogos vacíos y absurdos. Es verdad que una vez que te acostumbras a todo eso, es fácil pasarlo por alto y centrarte en la trama y ya, pero lo cierto es que mi primera impresión de este inicio de saga fue descorazonador. Y honestamente, no debería ser así, más que nada porque son los libros más recientes que ha escrito la autora, por lo que uno al leerla tendría que pensar en lo mucho que ha mejorado con los años y no en lo "mal que sigue escribiendo". Pero lo dicho, una vez que tu cerebro se acostumbra y empiezas a relacionar personajes, escenas y lugares en tu cabeza, es una novela que te bebes sin darte cuenta de lo mucho que engancha.

El desenlace fue mucho más intenso, dramático y emocional de lo que yo esperaba. Hasta el punto en que se me cayó una lagrimilla, algo que no me esperaba en absoluto teniendo en cuenta la montaña rusa de cosas que me gustaban y cosas que no que me había supuesto esta lectura. Sin embargo, la autora consiguió sorprenderme y emocionarme y no fui consciente del cariño que le había cogido a todos los personajes hasta que llegaron esas últimas páginas clave y parece que todo lo que hemos estado sufriendo y desentrañando va a llegar a su fin. Cerré el libro, me quedé mirando un punto fijo de mi pared y pensé "necesito el siguiente". Así que sí, tengo las expectativas altísimas con Casa de cielo y aliento y espero que su lectura no me suponga tantos tropiezos.


Casa de tierra y sangre es un inicio de saga prometedor, a pesar de los escollos iniciales. Sarah J. Maas abandona la fantasía épica para ofrecernos un urban fantasy cargado de ritmo, misterio, personajes interesantes y complejos (y sospechosamente similares a los de otras sagas de la misma autora) y muy ágil de leer.

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