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jueves, 10 de septiembre de 2026

"Agatha Raisin y el paseo mortal", M. C. Beaton

Título: Agatha Raisin y el paseo mortal (#4)

Título original: Agatha Raisin and the Walkers of Dembley

Autora: M.C. Beaton

Idioma original: inglés

Saga: Agatha Raisin

Editorial: Salamandra

Año de publicación: 2022

Páginas: 208

Sinopsis: Tras una larga temporada en Londres, Agatha Raisin regresa a su querido pueblo de Carsely y a su deseado James Lacey, el apuesto coronel retirado que no parece precisamente encantado de tener a su vecina de vuelta. Sin embargo, Agatha apenas tiene tiempo de elaborar nuevas estrategias de conquista cuando se produce un espantoso asesinato. La víctima es la joven y animosa Jessica Tartinck, conflictiva líder de un grupo de excursionistas enfrentada a los relamidos terratenientes locales al reclamar el derecho de paso de los miembros de la asociación a través de sus tierras.

Haciéndose pasar por marido y mujer, James y Agatha se infiltran en el grupo de paseantes de Jessica y, mientras su agenda se va llenando de sospechosos, descubren que muchos compañeros de la víctima parecen demasiado capaces de cometer un asesinato. Pero la felicidad de Agatha es efímera, y su fingido matrimonio con James no es en absoluto como ella esperaba.


Después de que su ex asistente, Roy, persuadiera a Agatha para que volviera temporalmente a su trabajo como publicista a cambio de que el nuevo dueño de su empresa la ayudara a plantar el jardín más increíble y lujoso para participar en el concurso de horticultura de Carsley, esta no tiene más remedio que cumplir con su parte del trato. Regresar a Londres y a su antigua vida no le produce tanto placer como imaginaba y le hace darse cuenta de lo muchísimo que le gusta su cottage de los Cotswolds y sus vecinos amables pero chismosos. De vuelta a casa, como según ella ha cogido unos kilitos de más durante su estancia en Londres, aprovecha que su querido James ha creado un grupo de excursionistas para apuntarse sin pensárselo dos veces. Así, matará dos pájaros de un tiro, perder el peso que según ella le sobra y tener una excusa perfecta para pasar tiempo con el ex-coronel. Sin embargo, el tranquilo regreso de Agatha no tardará en volverse un tanto convulso cuando la señora Mason, presidenta de la Asociación de las Damas de Carsley, le pida ayuda con un asunto. Resulta que Jessica Tartinck, líder del grupo de excursionistas de Dembley, ha aparecido asesinada y la sobrina de la señora Mason, Deborah, es una de las sospechosas por formar parte de esa asociación. Por lo que le pide a Agatha que use sus dotes detectivescas para averiguar la verdad. Tras hablar con el sargento Bill Wong, encargado del caso y buen amigo de Agatha, y ver que la policía está atascada y no sabe por dónde tirar, acordaran que ella y James, fingiendo ser un matrimonio al que le gusta el senderismo, se infiltren en el grupo de Dembley como si fueran unos excursionistas más, para acercarse a sus miembros y sonsacarles información.


Una vez más, tenemos a nuestra querida Aggie ejerciendo de Sherlock Holmes de los Cotswolds. Tras el chantaje de Roy para obligarla a regresar a Londres, Agatha está deseosa de regresar a la calidez y tranquilidad de su hogar. Pero su fama como "detective" la precede, por lo que cuando la señora Mason acuda a ella para resolver el crimen en el que su sobrina se ha visto involucrada, su gustillo por la investigación y los asesinatos aflorará una vez más y se pondrá manos a la obra. Además, es el momento perfecto dado que la propia Agatha acaba de apuntarse al grupo de senderismo del pueblo, por lo que su infiltración entre los paseantes de Dembley no será demasiado evidente. Por otro lado, el tener que fingir que James es su marido le dará la oportunidad perfecta para convivir juntos hasta que se resuelva el caso y poder estar a su lado sin tener que pensar elaboradas excusas.

En esta novela, he visto a una Agatha mucho más madura. Después del shock que sufrió al toparse con el cadáver de Mary Fortune (la jardinera del libro anterior), parece que se ha dado cuenta de que un crimen es un tema serio, no un hobby en el que invertir su tiempo cuando está aburrida, y eso se nota en cómo se toma en esta ocasión la petición de la señora Mason. Una agradable novedad es que esta vez será el propio Billy Wong quien pida ayuda a Agatha y a James porque la propia policía se está topando con un camino sin salida. Es decir, no se trata de Aggie metiendo las narices donde no la llaman por puro placer y egocentrismo, sino que realmente está colaborando con las autoridades y sus descubrimientos son paralelos al trabajo de la propia policía. Por otro lado, pasar tiempo con James le ha permitido conocer mejor a este hombre, dado que, hasta ahora, su enamoramiento por él consistía en que era atractivo, simpático y poco más. Sin embargo, al vivir juntos durante unos días, ha podido vislumbrar su verdadera personalidad, cómo se comporta de puertas para dentro, cómo es realmente y cómo piensa, lo que le permite hacerse una imagen más concisa de su amor platónico y decidir si verdaderamente es un hombre al que merece la pena intentar conquistar o si es mejor pasar página de una vez. Este descubrimiento funciona en ambas direcciones, porque el propio James también ve por primera vez a Agatha con otros ojos: no solo como la mujer insistente, celosa y envidiosa, sino como alguien empática, que se toma sus promesas en serio y que está dispuesta a llegar hasta donde haga falta con tal de sacar a la luz al culpable de un acto tan atroz. Vivir juntos (aunque sea una convivencia forzada en cierto modo) es el empujoncito que necesitaban para verse de verdad el uno al otro y me gusta mucho cómo lo ha manejado la autora.

Por otro lado, tenemos a los paseantes de Dembley. Jessica es una líder asertiva, casi diría que agresiva a la hora de defender sus ideas y sus convicciones. Considera que todos los derechos de paso (esto es, antiguos caminos por los que se podía pasear) deberían ser públicos porque así se concibieron, y que debería poder usarlos cualquier persona sin importar que ese terreno hubiera pasado a ser privado posteriormente y comprado por algún terrateniente. Por eso, todas sus propuestas de excursión son siempre un desafío contra esos dueños ricos que han construido cerca de pasos públicos, pues Jessica se empeña en escoger precisamente esos antiguos derechos de paso que en la actualidad pertenecen a terrenos privados. Esta obsesión le ha ocasionado muchos problemas con los dueños de esas parcelas, porque si bien hay algunos que permiten a los paseantes cruzar por su propiedad, la mayoría les prohíbe el paso a pesar de que, técnicamente, no se puede por ley. Los compañeros de Jessica muestran las mismas convicciones combativas, pero últimamente están cansados de que sus excursiones consistan en peleas constantes para que les dejen pasar por un sitio determinado, teniendo en cuenta todos los lugares a los que podrían ir, por lo que están comenzando a surgir voces disonantes en el grupo, algo que tiene a Jessica de los nervios. Su última ocurrencia es organizar una excursión por un antiguo derecho de paso a través de las tierras de cultivo de un baronet, sir Charles Fraith, al cuál le escribió para decirle que pasarían por sus tierras y que no podía hacer nada para impedirlo. Algunos del grupo, entre ellos Deborah, la sobrina de la señora Mason, le piden por favor que recapacite y que tengan por fin un paseo normal que no implique pelearse con nadie, pero Jessica insiste y finalmente la excursión se realiza tal y como estaba planeada. Será precisamente en estas tierras donde la mujer sea encontrada asesinada, por lo que el propio sir Charles será uno de los sospechosos debido a las tensiones entre el baronet y esta.

Otro personaje a destacar es Deborah, la sobrina de la señora Mason. Es una mujer tímida, que parece poquita cosa, que no destaca y no impone, pero que, en cuanto conozca al baronet, sufrirá un flechazo. Sabe que es imposible que alguien de su clase de fije en alguien tan vulgar como ella, pero en cuanto este parezca hacerle ojitos, Deborah hará todo lo posible por mantener su atención. A pesar de las evidentes diferencias sociales y que la mujer no encaja en el estatus de Charles y su familia, tal y como se demuestra en algunos de sus encuentros, parece que hacen buena pareja y que la cosa va en serio. O eso, al menos, es lo que piensa Deborah. La mejor definición de este personaje es esa sensación de cuando alguien está haciendo un poco el ridículo y no puedes soportar contemplarlo porque sientes la vergüenza como propia. Pues así me sentí yo cuando empieza a intentar conquistar a Charles. Aun así, he de decir que estos amoríos son bastante divertidos y se sentían como si estuvieras presenciando un cotilleo desde la distancia. Y hablando de Charles, cómo no mencionar a Gustav, su mayordomo, un criado que lleva toda su vida sirviendo en la familia Fraith. Es cínico, tiene la lengua afilada, no se calla lo que piensa y no tiene ningún problema en ridiculizar a cualquier persona que se acerque a su señor y que él considere que no es digna de su atención (principalmente a Deborah). No tiene problema en expresar en voz alta lo ordinaria y simple que le resulta la mujer (a pesar de que ella se ha mostrado siempre muy educada y ha intentado estar a la alturas de las circunstancias, aunque parezca no conseguirlo del todo) y su acidez e inquina puede competir perfectamente con la de Agatha. Es el personaje que ha dado las escenas más divertidas y el puntito de humor de esta novela.


La investigación, una vez más, aunque sí que ha estado más desarrollada, al ser un cozy mistery tampoco ha sido nada del otro mundo. Me ha gustado la resolución final, pero mi problema ha sido que no me vi venir para nada quién era el asesino de Jessica. Sobre todo porque considero que la autora no ha dejado suficientes pistas para que el lector pueda tirar del hilo y forjarse sus propias teorías en base a ellas, dando pie a un amplio elenco de sospechosos igualmente plausibles. Es en lo que, para mí, fallan siempre estos libros, en la parte del misterio. O se resuelven demasiado rápido, o no se dan indicios suficientes, o el culpable se lo saca un poco de la chistera o la investigación de Agatha y lo que hace por el camino deja algo que desear. Así que si tenéis intención de leeros esta saga por ese componente detectivesco, probablemente os vaya a decepcionar. Pero si buscáis unos libros amenos, entretenidos, que se lean en una tarde, que os saquen una sonrisa y os transporten a un coqueto pueblecito de los Cotswolds, entonces esta es vuestra autora.


Una vez le pillas el punto al tono y al tipo de libros que componen la saga de Agatha Raisin, los puedes disfrutar mucho mejor. Agatha Raisin y el paseo mortal me ha gustado lo mismo que su predecesor, porque me ha entretenido, me ha hecho pensar "ains, madre mía, esta mujer" y cada vez siento que estoy más involucrada en su vida y en sus idas y venidas. Estos libros nunca van a ser la panacea y opino que hay novelas de este subgénero que le dan mil vueltas y están mejor ejecutadas, pero una vez le coges cariño a estos personajes, no puedes resistirte a su encanto.

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