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viernes, 7 de agosto de 2026

"Agatha Raisin y la jardinera asesinada", M. C. Beaton

Título: Agatha Raisin y la jardinera asesinada (#3)

Título original: Agatha Raisin and the Potted Gardener

Autora: M.C. Beaton

Idioma original: inglés

Saga: Agatha Raisin

Editorial: Salamandra

Año de publicación: 2022

Páginas: 208

Sinopsis: De vuelta a los Cotswolds tras unas largas vacaciones, Agatha Raisin descubre que el objeto de todas sus fantasías, el atractivo James Lacey, ha caído bajo el hechizo de una recién llegada al pueblo.

Elegante y divertida, Mary Fortune es también una jardinera excepcional, y su triunfo en las inminentes jornadas de puertas abiertas de los Jardines de Carsely se da casi por seguro. Sin embargo, cuando la bella Mary Fortune es encontrada muerta, enterrada cabeza abajo en un macetero, Agatha Raisin vuelve a la carga para desenmascarar al asesino.


A la vuelta de sus vacaciones, las cuáles le han hecho apreciar lo mucho que le gusta Carsely muy a su pesar, Agatha se encuentra con que en su ausencia una nueva vecina se ha instalado en el pueblo. Se llama Mary Fortune y es una jardinera excelente. Además, para desgracia de nuestra protagonista, resulta ser guapa, de figura esbelta, simpática, cercana, una cocinera sin igual y, además, con sus encantos parece que ha conseguido engatusar a James, el vecino de Agatha por el que está colgada desde que se mudó a la casa de al lado. Agatha no puede soportar que la perfecta señora Fortune tenga a todo Carsely a sus pies, por lo que enseguida le corroerá la envidia e intentará con todas sus fuerzas arreglarse más y participar en los eventos del pueblo para recordarle a sus habitantes que ella también es estupenda. Por eso, aunque las plantas y ella no se llevan bien, se le ocurre la magnífica idea de participar en la sociedad de horticultura, que está organizado una jornada de puertas abiertas para que cualquier persona, pagando una entrada, pueda visitar los magníficos jardines de los habitantes de Carsely. Por supuesto, todas las miradas están puestas sobre Mary y sus dotes, pero Agatha se niega a dejarse ganar por una recién llegada. Así que movida por la envidia, por sus propias inseguridades y por esa arraigada competitividad de cuando trabajaba como publicista, ni corta ni perezosa instalará un carísimo invernadero en su jardín y aprenderá a marchas forzadas todo lo necesario sobre jardinería. Su objetivo no es solo recuperar su lugar, eclipsado por Mary, sino también la atención de James. Aunque cada vez que le ve yéndose a cenar con la nueva vecina o quedando en su casa para tomar el té, mientras que a ella la rehúye, más se va desinflando su amor fantasioso y poco a poco va asumiendo que lo mejor va a ser olvidarse de él. Sin embargo, pronto tendrá que dejar a un lado su objetivo de plantar las flores más espectaculares de todo Carsely para centrarse en un nuevo caso a resolver. Alguien ha estado saboteando los jardines del resto de vecinos. Pero lo peor es cuando, días después de que inicien los incidentes, Agatha y James encuentren a la señora Fortune asesinada en su propio invernadero, colgada bocabajo y con medio cuerpo incrustado en una de sus macetas. Agatha no puede evitar que su instinto detectivesco despierte de nuevo, preguntándose, no por primera vez, si el sabotaje de los jardines y su muerte podrían estar relacionados de alguna forma.


Por más que Agatha reniegue del pueblo y de su gente, no hay nada como irte de vacaciones para apreciar lo que tienes y a quienes te rodean. Sobre todo cuando a la vuelta descubres que ese papel de "vecina increíble" te lo ha robado una mujer que, en apariencia, es mucho mejor que tú. Agatha, que otra cosa no, pero carácter tiene un rato, de inmediato tomará a Mary Fortune como su enemiga número uno, a pesar de que esta ha sido muy amable con ella en todo momento. Pero que le robe no solo el protagonismo, sino también a James, es algo que nuestra Aggie no puede tolerar, así que intentará por todos los medios demostrar que ella es mejor o que, por lo menos, puede estar a la altura.

Mary Fortune es la típica mujer que le cae bien a todo el mundo. Es simpática, agradable y está dispuesta a participar en todas las actividades del pueblo y a echar una mano allá donde haga falta (algo que, por otro lado, no es propio de Agatha, así que sus quejas tampoco tienen mucho fundamento). Además, es una repostera excelente, amén de sus dotes como jardinera, lo que hace que todos estén encantados con ella y su presencia. Sin embargo, Agatha, que no se deja engatusar con facilidad, tiene la mosca detrás de la oreja. Sí, puede que sea guapísima, con un cuerpo estupendo para su edad y encima un encanto. Pero tiene un algo que la hace desagradable. Y es que, cuando coge confianza, la señora Fortune es dada a lanzar comentarios maliciosos en apariencia inofensivos y con buena intención, pero que está pensados para ser ácidos y hacer sentir mal a los demás o que se avergüencen de sí mismos.

Agatha comenzará intentando desesperadamente recuperar su "lugar" en Carsely, pues considera que Mary se lo ha robado en su ausencia, y para ello se esforzará en adelgazar (la obsesión que hay en esta saga con ganar unos kilitos de más, cuando la protagonista no está ni gorda. Cómo se nota cuándo fue escrito), en vestir mejor, en participar también ella en las reuniones del pueblo (aunque le parezcan un coñazo), en ofrecerse como voluntaria para algunos eventos o, lo que se convertirá en su obsesión, convertir su jardín en un vergel para demostrar que ella también puede ser una jardinera excelente si se lo propone. Una cosa que me sorprendió para bien es que al darse cuenta de que James definitivamente no tiene interés en ella y prefiere a alguien como la señora Fortune, Agatha se rinde en sus vanos intentos por seducirle. Considera que si el ex militar está interesado en una mujer tan insidiosa y traicionera, no es un hombre con el que le apetezca estar. La verdad es que no me esperaba un razonamiento tan maduro por su parte, teniendo en cuenta que Aggie es bastante caprichosa y se lleva mucho por sus impulsos y su afán por demostrar que ella es la mejor en todo lo que hace. O, por lo menos, digna de halago. He de decir que en esta tercera parte me ha gustado mucho como protagonista porque, a pesar del circo que monta con el jardín (quiere ganar a toda costa así que otra vez hace trampas, como con la quiche), es la novela en la que se muestra más sensata y juiciosa. Sí, esa parte suya más impulsiva y competitiva sigue saliendo a la luz, pero en varias ocasiones se piensa las cosas dos veces antes de hacer algo de lo que se arrepienta. Incluso llega un momento en el que decide ahogar su animadversión hacia Mary porque se da cuenta de lo absurdo que es, de que ella en realidad no le ha quitado su sitio en Carsely (tal y como le dejan claro los vecinos con sus muestras de afecto) y de que su reticencia es fruto de unos celos que no le hacen bien. Hasta terminan haciéndose cercanas y todo y Agatha llega a considerarla su amiga.

No obstante, toda esa evolución se trunca cuando los vecinos comiencen a denunciar que alguien está vandalizando sus jardines y estos comienzan a sospechar de Mary, quien pronto pasa de ser "la nueva vecina" a la "forastera" a la que no conocen bien, pero saben lo suficiente de ella como para asumir que es la única que puede envenenar sus plantas y estropear sus parterres gracias a sus conocimientos de horticultura. Este malestar irá empeorando paulatinamente hasta que la señora Fortune termine siendo asesinada en su propio invernadero y plantada en una maceta como si fuera un arbusto más. A pesar de que Agatha ve en ello su oportunidad para presumir una vez más de sus dotes como detectives, este asesinato en particular le escocerá especialmente porque por fin sentía que Mary tenía potencial para convertirse en una buena amiga. Junto con James, pues ambos encuentran juntos el cuerpo, comenzarán a investigar quién querría matarla y si, en efecto, fue ella quien echó a perder los jardines de sus contrincantes, así como los motivos que podría tener para ello teniendo en cuenta si alguien ganaba ese concurso, seguramente sería ella.

En esta ocasión el asesinato no ocurre al inicio de la novela, sino más bien pasando la mitad de la misma, algo que me gustó mucho porque así nos da tiempo a conocer bien (o todo lo bien que podemos a través de los ojos de Agatha) a Mary. Esto nos permite elucubrar qué ha podido pasar, sospechar de los vecinos y de la relación que tenían con esta y, en general, hacernos nuestras teorías. Aunque en esta ocasión el crimen ha sido también muy sencillo, está mejor planteado que los anteriores y, al conocer mejor a la víctima, el lector puede participar más en el libro y en la investigación. Además, que Aggie tenga una conexión mucho más profunda con este caso, también pone sus sentimientos y sus propias impresiones sobre Mary en juego, lo que le da más complejidad y una capa de emoción a todo lo que hace para descubrir la verdad. Por otro lado, siento que su forma de investigar no es tan de maruja ni tampoco hace nada demasiado cuestionable. Es mucho más comedida y más razonable en su proceder, lo que encaja con esa Agatha más madura que he comentado más arriba. A través de interrogar a los vecinos, que enseguida se prestan para hablar con ella y contarle todo lo que quieren saber, vamos conociendo la verdadera relación que tenía con Mary y que las reticencias iniciales de Agatha no iban tan desencaminadas. Asimismo, se añaden personajes nuevos al margen de los que ya conocemos que están íntimamente relacionados con la señora Fortune, lo que hace que la investigación sea un poquito más interesante.

Eso sí, el final me ha parecido demasiado precipitado. Aunque cuando quedan pocas páginas para terminar puedes intuir quién es el culpable, siento que la forma en que Agatha lo confirma es demasiado fortuita. Pero bueno, supongo que no se le puede pedir más a un libro de cozy mystery. Lo mejor, como siempre, es la ambientación: esas escenas hogareñas de té y pastas, de pueblo pequeño con sus ferias y sus tómbolas, y los momentos de humor en los que la autora consigue sacarte, por lo menos, una sonrisa.


Agatha Raisin y la jardinera asesinada se ha convertido, por ahora, en mi libro favorito de los que llevo leídos. Me ha entretenido, me lo he pasado genial, me lo he leído en un suspiro, el misterio ha estado intrigante y, lo mejor de todo, Agatha ha seguido siendo Agatha, pero con un punto de sensatez que ha sido una agradable sorpresa y que espero que le vuelva a salir en el resto de novelas que nos deparan (aunque me da a mi que no va a ser así).

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