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jueves, 6 de agosto de 2026

"El príncipe durmiente", Stella A. Tack

Título: El príncipe durmiente (#1)

Título original: Ever & After: Der schlafende Prinz

Autora: Stella A. Tack

Saga: Ever & After

Editorial: Inlov

Año de publicación: 2026

Páginas: 544

Sinopsis: Los cuentos de hadas no son lo que parecen. Rain White es descendiente de Blancanieves y está marcada por una antigua profecía. Al cumplir dieciocho años deberá encontrar al príncipe encantado, despertarlo con un beso y devolver la magia al mundo. Pero el destino no siempre sigue el guion de los cuentos. Cuando Rain cumple con lo que dicta la profecía, no trae esperanza, sino una maldición capaz de desatar el caos. De repente, todo lo que creía saber sobre su legado, la magia y los cuentos de hadas se vuelve incierto. Atrapada entre la responsabilidad de su linaje y un destino que amenaza con destruirlo todo, Rain tendrá que enfrentarse a fuerzas oscuras, secretos enterrados y a sus propios miedos si quiere evitar que la profecía se convierta en una condena para el mundo. Porque en los cuentos, el beso siempre salva al príncipe… pero esta vez podría ser el inicio del fin.


Érase una vez, la Reina de la Noche y el Rey Sol gobernaban como los primeros dioses, de los cuáles surgieron las demás divinidades. A pesar del profundo amor que se profesaban, este no era suficiente para ahogar una de sus penas más grandes: la imposibilidad de tener hijos. Desesperada, la Reina de la Noche acudió al Hermano Destino y este le prometió que tendría su anhelado hijo a cambio de que renunciara a su amor por el Rey Sol y se desposara con otro hombre. Por más alto que fuera el precio, la Reina aceptó. Cuando el Rey descubrió que su amada había desaparecido, ordenó buscarla por todas partes, pero nunca la encontraron. Lo que sí apareció a las puertas de su palacio fue un bebé, el niño que tanto deseaban y por el cuál la Reina se había sacrificado, pero el hombre estaba tan transido de dolor por la ausencia de su esposa, cuyos rasgos estaban cincelados en aquella criatura, que no pudo más que despreciar a su hijo y condenarlo a ser mozo de cuadra. Así, el príncipe creció sin saber quién era realmente y sin entender por qué el Rey le despreciaba tanto. Cuando se hizo mayor, Coalblack (que así llamaron al niño) se enamoró profundamente de Lilith, una muchacha de la corte, incurriendo con ello en un amor prohibido. Como sabía que si se quedaban allí no les dejarían ser felices, huyeron al reino de los humanos. El Rey, al enterarse de la afrenta, ordenó ir a por ellos y Lilith acabó siendo asesinada en lugar de Coalblack, que era el destinatario de la flecha. El príncipe juró vengarse del rey y no cesar en su ira hasta verle muerto. Como por sí mismo no tenía suficiente poder, buscó a siete descendientes de los dioses para arrebatarles su magia y después encerrarlos en un espejo. Sin embargo, cuando estaba a punto de matar al Rey Sol, el Hermano Destino intervino en la refriega y lanzó una maldición al príncipe: como castigo por robar la magia y por el intento de regicidio, permanecería suspendido en un sueño eterno, olvidado hasta que naciera la persona destinada a despertarlo con un beso. Solo entonces, la magia sería devuelta a los descendientes de aquellos dioses, tras pasar siete arduas pruebas (una por cada uno de los secuaces que le habían ayudado en su venganza).

Rain White procede de una familia de cuentos de hadas; concretamente, es descendiente de Blancanieves. Como parte de la tradición, sabe que en cuanto cumpla dieciocho años tiene que besar al príncipe maldito obligada por la profecía y comprobar si es ella quien, por fin, liberará la magia que tanto anhelan el resto de descendientes. Para la matriarca de los White, es imperativo que su nieta cumpla con su deber porque su apellido lleva tiempo en decadencia y, a pesar de sus orígenes, ni siquiera el resto de familias de cuentos de hadas les tienen en buena consideración. Rain, por su parte, está cansada de escuchar las mismas historietas infantiles una y otra vez. Aunque cuando era niña se sentía fascinada por su legado, tras la muerte de su hermana mayor Fiona ahogada en un pozo, toda esa ilusión por la magia se ha desvanecido. Su hermana tendría que haber sido la verdadera heroína de esta historia, no ella. Rain no quiere seguir viviendo en el pasado ni en las fantasías de su abuela y está dispuesta a escaparse si hace falta con tal de no tener que besar a un supuesto cadáver. Pero la profecía y el destino son mucho más fuertes que su voluntad y su beso será el que, finalmente, despierte al malvado príncipe. Un príncipe que está dispuesto a hacer lo que sea con tal de casarse con su princesa e impedir que le vuelvan a arrebatar a su amada de su lado. Incluso si eso significa hundir el mundo en el caos y convertir su regreso en una sangrienta masacre.


La premisa de esta novela me pareció fascinante en cuanto la leí. Una historia de fantasía basada en los cuentos de hadas clásicos de los hermanos Grimm donde los personajes son descendientes de los protagonistas de dichos cuentos. Además, con el añadido de un príncipe cruel, una profecía y siete pruebas sangrientas que superar. Sin embargo, este es un clarísimo ejemplo de una idea brillante ejecutada de una forma pésima. Porque a pesar de lo mucho que prometía, se ha quedado en una novela simplona, vacía, predecible, con mal desarrollo y fatal escrita.

Rain es la descendiente de Blancanieves y ha crecido toda su vida sabiendo que su familia es un tanto especial y que su destino es despertar al príncipe malvado que lleva siglos sumido en un profundo sueño. Su beso puede lograr que los descendientes de cuentos de hadas (y, por ende, de antiguos dioses) recuperen la magia que antaño les fue robada tras superar siete pruebas, pruebas que, aparentemente, nadie sabe en qué consisten. No obstante, la muerte de su hermana Fiona, quien tendría que haber besado al príncipe antes que ella y en quien residía toda la esperanza de su abuela, fue un golpe de realidad para la joven y, desde ese momento, quiso desentenderse por completo de lo que ella considera fábulas infantiles. Esto le ha causado una relación muy tensa con su abuela, que está empecinada en obligarla a cumplir con sus deberes como descendiente, por lo que a base de estratagemas cuestionables (un secuestro), termina besando al príncipe y, para su desgracia, despertándole de su letargo. A partir de ahí, las consecuencias serán inmediatas: los siete vasallos que le ayudaron antaño a cobrarse su venganza despertarán junto a su señor y cada uno será más cruel, retorcido y sádico que el anterior. Así que Rain contemplará cómo por su culpa (aunque en contra de su voluntad) ahora hay una serie de criaturas diabólicas campando a sus anchas a las cuáles tienen que derrotar (ya que son las famosas pruebas a la que los descendientes deben someterse), y si lo consiguen, recuperaran los siete fragmentos en los que se fragmentó el espejo en el que hace siglos fueron encerrados junto con la magia. De hecho, la primera prueba sacudirá su propio pueblo, el cuál se llenará de lobos que se darán un festín con cualquier persona que se ponga por su camino.

Rain es una adolescente que, como cualquier chica de su edad, aprovecha cualquier circunstancia para renegar de la tradición y forjar su propio camino. Es rebelde, terca y se niega en rotundo a jugar a las princesas y seguir obediente los dictados de su abuela. Piensa que la profecía es una absurdez y que, en caso de no ser pura fantasía, ella no tiene el potencial para devolverle la magia a su gente. No obstante, cuando se dé cuenta de que todo es real será demasiado tarde y tendrá que enfrentarse a las consecuencias sin estar preparada para ello. Rain es la típica heroína de novela juvenil que se ve envuelta en un lío monumental del que no sabe cómo salir y del que ella es la única responsable (aunque forzada). Coalblack la busca y no va a parar hasta tenerla a su lado, sin importarle a quién tenga que matar por el camino o a qué sucias estratagemas tenga que recurrir. Rain no sabe luchar, ni defenderse, ni tampoco tiene magia ni ninguna habilidad especial que la ayude a sobrevivir. A pesar de que despertar al príncipe y enfrentarse a las pruebas es su destino, parece que su abuela no la ha preparado ni lo más mínimo para ello. Lo cual de por sí no tiene sentido ninguno, sobre todo cuando más adelante descubramos que hay otros descendientes de cuentos de hadas que llevan años entrenándose en secreto de mil formas distintas para enfrentarse a todo tipo de contratiempos, dado que nadie sabe exactamente en qué consisten las pruebas. Y aunque entiendo el afán de poner como protagonista al cliché de chica joven que se ve en medio de un asunto muy serio y del que no sabe cómo salir airosa porque es solo "una chica normal", en el caso de este libro esa decisión no tiene sentido ninguno. Porque Rain en ningún momento ha sido una chica normal.

Si la abuela estaba tan empeñada en que su nieta siguiera con el legado familiar, ¿por qué solo se centra en la parte profética de despertar al príncipe con un beso, pero no la prepara para todo lo demás que está por venir si esto ocurre? Vale que nadie imaginaba, o eso quiero creer, que el regreso de Coalblack iba a implicar un baño de sangre, pero si había descendientes entrenando en técnicas de combate o en el uso de armas, ¿por qué los White no hicieron lo mismo? Si Rain es la encargada de recuperar la magia, ¿por qué se limitaron a quedarse en la parte del beso y punto? Es que no entiendo la lógica que hay detrás. Ya no digo que tuviera que convertirse en un ninja, pero no sé, por lo menos saber defensa personal o a usar un cuchillo. Podría entender, en todo caso, que su abuela la insistiera en ello pero Rain se negara por eso de no creer en la profecía. Pero es que ni eso. Así que, en resumen, la protagonista es una inútil que no sabe ni hacer la O con un canuto, que se limita a ser salvada por el resto de acompañantes y que se lanza de cabeza al peligro porque "ella es quien ha causado todo y quien debe arreglarlo" (¿cómo si no sabe ni defenderse a ella misma? Buena pregunta), pero es incapaz de blandir un mísero cuchillo de mantequilla. Además de tener el instinto de supervivencia de un gato casero. Por otro lado, tampoco hay ninguna evolución en ella, al menos en esta primera parte. Sigue igual de tonta, enamoradiza, poco avispada e inútil hasta el final de la novela, tomando decisiones cuanto menos cuestionables y siendo el centro y el elemento más "importante" de la ecuación, aun siendo con diferencia la más inútil del grupito que se forma.

A su lado tenemos a Avery, su primo, cuyo papel en el libro es ser el graciosete de la familia, el chaval desenfadado a quien le gusta liberar tensiones con algún chascarrillo pero que, cuando hay que ponerse serio, es el primero que toma el toro por los cuernos. Lo más interesante de este personaje es que desciende de los Hunters, es decir, de la típica figura del cazador de los cuentos de hadas, y que su padre desapareció hace años y nadie sabe nada desde entonces. Al principio pensaba que este era un dato irrelevante solo para dar pena, pero como vamos averiguando según avanza la novela, parece que este hecho se va a convertir en algo fundamental tanto para Avery como para la trilogía en sí. El primo de Rain es tan solo un apéndice de esta y está ahí para salvarle el culo constantemente y rescatarla de una muerte inminente (él tampoco ha sido entrenado en nada, pero aun así es más capaz que ella) y poco más. Es un personaje que da bastante igual porque solo aparece para darle ánimos a su prima y evitar que se la coma un lobo. Comienza a ser un poco más relevante de cara al final, así que entiendo que a partir de la segunda novela su historia cobrará algo de importancia.

El mejor amigo de Rain es Buh, un chico de su edad que vive en los espejos y a quien solo ella es capaz de ver, de ahí que crea que es fruto de su imaginación y su "amigo invisible". Se conocen desde que eran pequeños, pero cuando intentaba hablar con su familia acerca del chico, lo tomaban como cosas de críos, por lo que cuando creció y vio que no desaparecía, simplemente decidió dejar de hablar de él. Buh es totalmente irrelevante para la historia hasta que aparece en escena Cole, un chico al que Rain atropella sin querer y que resulta ser idéntico a su mejor amigo de los espejos, con la salvedad de que su pelo es blanco, no moreno. Cole es el nombre que Rain decide ponerle, porque el chico parece que tiene pérdida de memoria y no recuerda nada, ni siquiera su identidad. La protagonista escoge ese nombre porque años atrás encontró en su casa una foto de un chaval idéntico a Buh y al preguntarle a su familia al respecto, su madre le dijo que se llamaba Cole y que fue un antiguo amor de su abuela. A partir de ese instante, Rain se sentirá muy intrigada por el joven, no solo por ser un clon de su amigo, sino por las circunstancias tan extrañas en las cuáles ha aparecido, además del hecho de no recordar quién es o de donde viene. En seguida es evidente que Cole esconde mucho más de lo que aparenta, pues vamos viendo cómo tiene episodios en los que entra en una especie de trance y parece tener retazos de memoria o ciertas habilidades inusuales como, por ejemplo, su capacidad para controlar brevemente a los lobos para que obedezcan sus órdenes. Esto no es algo que pueda hacer de forma voluntaria, si no que parece más bien que algo lo provoca. Pero en apenas unos segundos se olvida de lo que ha hecho y vuelve a ser el chico confuso y desubicado de siempre. Sin duda, Cole es el personaje más intrigante de todos y uno de los pocos misterios de este libro, sino el único, que me mantuvo realmente enganchada y que me permitió elaborar ciertas teorías a su alrededor.

Por otro lado tenemos a Edward Cinderbe, descendiente de Cenicienta. Procede de una familia noble y su propiedad colinda con la de los White, por lo que Rain y él pasaban muchísimo tiempo juntos cuando eran pequeños. Antes de que los White cayeran en desgracia y los Cinderbe los repudiaran. A pesar de eso, la abuela de Rain era bastante insistente para que ambos terminaran juntos, ya que eran los herederos de dos de los apellidos de cuentos de hadas más antiguos. Sin embargo, dada la reciente vena rebelde de Rain, esta trata de evitarle lo máximo posible a pesar de la amistad que cosecharon durante su infancia. Sobre todo porque ahora Edward se ha convertido en un triunfador, en un joven apuesto, elegante, con saber estar, que capta las miradas de todo el mundo allá por donde pasa. Un chico perfecto proveniente de una familia perfecta que representa todo lo que deberían ser los descendientes y todo lo que Rain repudia. Edward es el típico chico popular de la clase, en apariencia superficial e irritante, pero que en el fondo tiene buen corazón y se preocupa por Rain, a pesar de que esta intente espantarlo a la mínima oportunidad. Es un personaje que está ahí solo para darle impulso a la trama participando en momentos clave, pero que más allá de eso no tiene interés ninguno y es un arquetipo carente de profundidad. De esos de los que te olvidas al pasar la página, vaya.

Otros personajes destacables son Holly, la mejor amiga de Rain (de carne y hueso) que también está ahí un poco por estar y por ser apoyo de la protagonista; Brianna y Cyress que pertenecen a la casa Cinberbe y van casi siempre con Edward como si fueran su sombra; Adrien Hood (descendiente de Caperucita) y Tsuki y Tayo Thatch (descendientes de Hansel y Gretel), que posteriormente se unirán a Rain y a los demás para derrotar a los siete villanos de las pruebas. En cuanto a los villanos, por ahora en esta primera parte aparecen tres: Gula que es quien controla a los lobos, el flautista de Hamelín y sus ratas, y Rumpelstiltskin, quien intentará engatusar a los protagonistas para que hagan tratos engañosos con él aprovechándose de su desesperación.


La trama y el cómo está escrito el libro es lo que más me ha fallado de esta novela. Para empezar, yo esperaba encontrarme con una fantasía juvenil seria, pero resulta ser más bien una mamarrachada de novela adolescente, esas que te lees para pasar el rato sin esperar mucha profundidad o complejidad. El problema es que siento que, en realidad, la historia no pretendía eso. Es decir, mientras leía mi sensación era que la intención de la autora nunca fue escribir una obra que fuera solo puro divertimento, sino una fantasía oscura con varias capas y personajes que, si bien son todos adolescentes, terminan siendo mucho más de lo que aparentan. Lo que pasa es que la autora no sabe manejar bien su propia historia y un libro que podría haber sido interesantísimo con esa mezcla de cuento de hadas e historia de supervivencia ha terminado mutando en un libro que parece no tomarse en serio a sí mismo. Además, la obra se estanca mucho. Durante más de la mitad, la acción se centra en Rain y sus acompañantes dando vueltas por el pueblo defendiéndose de los lobos que pululan por las calles dispuestos a comerse a todo al que pillen. Sí, hay algunos descubrimientos destacables como el libro de cuentos escrito en un idioma que solo Rain entiende y que parece encerrar las claves de lo que está sucediendo. O los momentos en los que Cole parece recordar retazos de su vida, que enseguida vuelven a borrarse de su memoria. Pero más allá de eso, parece una novela de supervivencia zombie en la que no hay ningún tipo de avance. Es por fin cuando salen del pueblo en busca del siguiente vasallo cuando comienza a animarse la cosa; y de hecho, la novela termina en la mejor parte. Entiendo que al ser la primera parte de una trilogía es introductoria, pero eso no es justificación para que sea también aburrida.

Y en cuanto a cómo está escrito, es un texto que parece que no ha sido revisado por nadie. Hay contradicciones constantes a un párrafo de distancia. Por ejemplo, en una escena en la que Rain es atacada por un lobo se describe cómo está queda apresada bajo su cuerpo, pero consigue quitárselo de encima. Pero una línea después, pide ayuda a otro personaje porque vuelve a estar atrapada por el lobo. En otra escena, se dice textualmente que "Cole cae al suelo sin vida" dando a entender que el golpe que ha recibido lo ha matado, pero poco después se incorpora como si nada hubiera ocurrido. Pues el libro está plagado de ejemplos así. Como si la propia autora se olvidara mientras escribe de lo que ya ha escrito. Por otro lado, hay expresiones que repite constantemente haciendo la lectura cansada y repetitiva como "una marioneta a la que le han cortado los hilos". Los diálogos son insulsos y sin sentido, en ocasiones excesivamente intensos si tenemos en cuenta el contexto; se nota que hay personajes con los que no sabe qué hacer y a los que ignora hasta que recuerda que existen y los mete de golpe en un instante concreto, para volver a olvidarse de ellos inmediatamente después. Todo esto, y muchas cosas del estilo, refuerzan mi teoría de que la autora no pretendía escribir una historia de fantasía mamarracha y ligera, sino más bien todo lo contrario, pero no ha sabido ejecutarla correctamente.

Y ya ni hablemos del romance ridículo y sin sentido que planea a lo largo de todo el libro. Para empezar, es un triángulo amoroso que de triángulo no tiene nada porque sabes desde el minuto uno con quién va a terminar Rain. Cuando has leído tanta literatura juvenil con romance, sabes de qué pie cojean los autores y ves sus intenciones a kilómetros, y en este caso no podía ser de otra forma. A menos que la autora decida sorprendernos en el último momento, pero ya en esta primera parte queda claro de qué palo va. Pero el problema en realidad es que ninguno de los enamoramientos se sostiene porque están tan mal planteados y la química entre los personajes es tan inexistente, que se enamoran un poco porque sí. En su favor diré que una de las partes del triángulo es el típico amor adolescente en el que te cuelgas por una persona un poco porque sí y fantaseas con la idea de estar juntos pero sin mayores pretensiones. Así que por ese lado puedo perdonárselo. Lo que pasa es que la otra parte del triángulo intenta hacerla más intensa, más del estilo "voy a sacrificar mi vida y la salvación de la humanidad por esta persona" cuando a esa persona la conoces desde hace tres días. Vamos, que toda la parte romántica ha sido un cuadro y ha dado una vergüenza ajena terrible. Menos mal que no es tan importante para la historia, al menos por ahora.

Respecto al final, mejor no hablemos de que todo lo que pasa en el último pueblo al que acuden está sacado de Caraval. Aun así, he de decir que fueron mis capítulos favoritos porque toda esa ambientación circense mezclada con un toque macabro me chifla y porque por fin sucede algo lo suficientemente impactante como para poder decir "ahora arranca la historia de verdad". Como puntos positivos, porque alguno ha tenido, es que es un libro que te lees en un suspiro a pesar de su extensión porque por algún motivo engancha una barbaridad (me ponía a leer y sin darme cuenta me había ventilado cien páginas), que la parte de ser descendientes de cuentos de hadas me ha parecido muy original (aunque bebe claramente de series como Érase una vez o Los descendientes, pero como no las he visto no es algo que me haya molestado) y que a la autora se le da realmente bien describir escenas sangrientas, oscuras y siniestras. Es más, creo que podría tener mucho potencial como escritora de terror mezclado con fantasía. Sabe cómo ponerte los pelos de punta, ya sea con descripciones muy explícitas o con otras más sugerentes y sutiles.

El príncipe durmiente es un principio de saga que tenía potencial. Prometía ser una fantasía oscura, basada en los cuentos de hadas de los Hermanos Grimm, con profecías, criaturas crueles y engañosas y una protagonista que, a pesar de huir con todas sus fuerzas de su destino, descubre que no solo no puede escapar de él, sino que el regreso de la magia y la supervivencia de los suyos ahora depende de ella. Sin embargo, es una historia que se ha quedado a medio fuelle. Personajes vacíos, carentes de personalidad, desarrollo y complejidad, una historia de amor insulsa y sin sentido, una novela plagada de incoherencias, con una trama repetitiva y que no termina de arrancar. Este es un claro ejemplo de una idea increíble que termina convirtiéndose en una novela pésima por un cúmulo de mala decisiones y por la torpeza de la autora a la hora de ejecutar su propia historia.

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