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domingo, 30 de agosto de 2026

"Heredera de fuego", Sarah J. Maas

Título: Heredera de fuego (#3)

Título original: Heir of Fire

Autora: Sarah J. Maas

Idioma original: inglés

Saga: Trono de cristal

Editorial: Hidra

Año de publicación: 2021

Páginas: 512

Sinopsis: Como asesina del rey, Celaena Sardothien está obligada a servir al tirano que asesinó a su mejor amiga. Pero se ha prometido a sí misma que se lo hará pagar. Las respuestas que Celaena necesita para destruir al rey se encuentran más allá del mar, en Wendlyn. Y Chaol, capitán de la guardia real, ha puesto su futuro en peligro al enviarla allí. Y mientras Celaena busca su destino en Wendlyn, una nueva amenaza se prepara para asaltar los cielos. ¿Encontrará Celaena las fuerzas necesarias no solo para ganar sus propias batallas, sino para ir a una guerra que podría poner a prueba la lealtad hacia los suyos y enfrentarla a aquellos que han llegado a convertirse en sus seres más queridos?

CONTIENE SPOILERS DE CORONA DE MEDIANOCHE

Cuando Chaol descubrió que Celaena es, en realidad, Aelin Ashryver Galathynius, la heredera perdida del reino feérico de Terrasen, última superviviente de su familia, enseguida supo que tenía que hacer lo posible por sacarla de Rifthold y ponerla a salvo. Si el rey descubría su verdadera identidad, su destino no sería otro que la muerte. Así que Chaol tomó la decisión de sacrificar su futuro y regresar a Anielle, su tierra natal, cumpliendo los deseos egoístas de su padre a cambio de que este tercie por Celaena (sin saber quién es ella realmente) y convenza al rey de Adarlan para enviar a su asesina a Wendlyn. La excusa oficial es que Galan, el rey de este territorio, es una amenaza al ser también feérico, por lo que una buena estrategia es enviar a la campeona como avanzadilla para acabar con su vida y cortar de raíz una posible revuelta. La realidad es que Wendlyn está lo suficientemente lejos de Adarlan como para que Celaena pueda estar a salvo, y más teniendo en cuenta lo convulsas que están las cosas en la corte después de que Nehemia (mejor amiga de la aseina y embajadora de Eyllwe que acudió a Adarlan para buscar mejorar las condiciones de su gente) planeara su propio asesinato para forzar a Celaena a despertar de una vez, asumir su verdadera identidad y luchar contra el tirano que arrasó Terrasen y que no va a parar hasta conquistar todos los reinos que le plazcan.

A Celaena este viaje a Wendlyn le pilla totalmente de imprevisto, pero aprovechará su nueva misión para intentar contactar con Maeve, su tía, a quien lleva sin ver desde que era una niña y quien nunca tuvo una buena relación con su familia. Sabe que Maeve es peligrosa y que no es precisamente trigo limpio, pero también que ella es su única oportunidad para descubrir más acerca de las Llaves de Wyrd, objetos mágicos de poder  destructivo que, entre otras cosas, sirven para abrir portales interdimensionales, erradicar la magia y controlar criaturas. Celaena sospecha que el rey de Adarlan tiene por lo menos dos de tres, de ahí que se haya hecho tan poderoso en tan poco tiempo. Sin embargo, casi nadie sabe realmente qué son o cómo destruirlas, por lo que su última esperanza para detener al rey está en su tía. Pero Maeve, fiel a todas las historias crueles que han contado de ella, pide un alto precio a cambio de esa información. Un precio que obligará a Celaeana a revivir los momentos más horribles y traumáticos de su infancia y a despertar al monstruo que mora en su interior, un monstruo contra el que lleva combatiendo desde su niñez y que sabe que, en el momento en el que acuda a él, no habrá vuelta atrás.



A veces no hay mayor acto de amor que sacrificar tu futuro por aquellos a quienes amas. Chaol nunca quiso ser heredero de Anielle ni regresar a su casa, siempre se aferró a su puesto como capitán de la guardia del rey. Y no importaba cuánto le chantajeara su padre ni cuánto le echara de menos su madre, tenía claro cuál era su sitio y dónde estaba su vida, en Rifthold. Pero cuando supo que Celaena era, en realidad, Aelin, la última superviviente de una de las familias feéricas más poderosas, tuvo claro que si su rey descubría su secreto, la mujer a la que amaba acabaría en el patíbulo. O algo peor. Así que renunciar a su libertad y cumplir los deseos egoístas de su padre, a cambio de que este convenciera al rey para enviar a Celaena lejos como excusa estratégica, le pareció un precio justo a pagar si eso la mantenía a salvo. Esta decisión también le costó su relación con la campeona, no solo por tomarla a sus espaldas, sino porque Chaol creció con la convicción de que los seres feéricos eran sus enemigos y la magia un peligro que tenía que ser erradicado. Y servir al rey de Adarlan implica masacrar a estas criaturas que, según la versión oficial, lo único que buscan es la ruina y destruir la unidad territorial por la que su rey ha luchado con tanto esfuerzo. Por lo que descubrir que la mujer de la que está enamorado es, en realidad, la reina perdida de Terrasen y que le ha estado mintiendo durante tanto tiempo, es un duro golpe para él. Chaol es un personaje que me gusta mucho porque, a pesar de ser fiel defensor de aquel a quien obedece, tras conocer a Celaena, su forma de pensar y de ver las cosas ha experimentado un gran cambio. Ahora sabe que la crueldad y el despotismo del rey de Adarlan no es por un bien superior ni para mantener a salvo a su gente, sino por ansias de poder y venganza. Cualquiera que vaya en contra de sus deseos es ejecutado de inmediato porque no puede permitir que nadie le cuestione, que nadie disienta de sus intereses y su sed de sangre. Aun así, Chaol sigue estando muy aferrado a la idea de que la magia es peligrosa y no debería existir o que los feéricos son los enemigos del reino porque, al fin y al cabo, son las enseñanzas que le han inculcado y las creencias con las que ha crecido, por lo que no es fácil deshacerse de esos miedos y supersticiones. Por eso, me parece un personaje muy valiente y digno de empatía. Porque a pesar de todo, el amor que siente por Celaena es más fuerte que su odio irracional por todo lo que representa como Aelin. Y aunque ha sido entrenado para revelarle a su rey lo que ha descubierto, prefiere arriesgarse a ser ejecutado o algo peor con tal de mantener su secreto y a ella a salvo. Se siente herido y decepcionado por cómo han sucedido las cosas y porque Celaena le ocultó una parte de sí misma muy importante a pesar de que eran pareja, pero también está confundido por haberse enamorado de su enemigo natural y porque, precisamente eso, le supone un conflicto enorme con sus propias creencias y su trabajo como capitán. A pesar de que, al menos en este libro, todavía no ha escogido un bando (no es nada fácil ir de repente en contra de aquel a quien llevas años sirviendo y renegar de tus enseñanzas), lo que sí tiene claro es que no va a permitir que nadie le haga daño a la mujer a la que ama, a pesar de que su relación esté irremediablemente rota.

Un conflicto parecido surge entre Chaol y Dorian, pues resulta que el príncipe ha manifestado magia de hielo. La magia siempre se ha tratado como algo impredecible que no debería existir, por lo que descubrir esto supone un shock para ambos y también pone en peligro al propio Dorian, dado que si su padre se entera podría acabar con él muerto (y el hecho de que Dorian tenga magia en un reino en el que ya no existe y es imposible utilizarla, me genera muchas dudas y teorías). Una vez más, a pesar de lo mucho que Chaol repudia todo lo mágico por culpa de su educación, hará lo posible por proteger a su mejor amigo e incluso buscará a alguien que le ayude a descubrir si esta magia puede dormirse o eliminarse de algún modo. Aunque la relación entre ambos es bastante tensa (no solo por el tema mágico, sino porque ambos se enamoraron de Celaena, aunque esta escogió a Chaol al final), ambos están en el mismo barco: tienen claro que el rey de Adarlan no puede descubrir la verdad sobre Aelin ni sobre la magia de Dorian y, aunque no pueden actuar contra él directamente debido a los lazos y juramentos que los atan, son conscientes de que sus actos están llegando demasiado lejos y no pueden permitir que siga a reinando a sus anchas, a pesar de tener que mantener sus lealtades de cara a la galería. Dorian en este libro me ha dado un poco de rabia porque a pesar de que entiendo el por qué está enfadado con Chaol, siento que no ha sido del todo justo con él. Ambos están en una posición muy delicada, pero la diferencia es que mientras Dorian tiene cierta protección por ser el príncipe, Chaol no puede decir lo mismo. Cualquier paso en falso podría terminar con él en el patíbulo, así que entiendo perfectamente que se ande con pies de plomo y que le cueste posicionarse, teniendo en cuenta su trayectoria.

Por otro lado, la aparición de Sorscha y su relación con Dorian me ha sobrado completamente. Sorscha es una curandera que trabaja en el castillo de cristal desde hace años y a la que se nos presenta en este libro de repente. Lleva años enamorada del príncipe en secreto, aun sabiendo que no tiene ninguna posibilidad con él y que, en el caso de que se fije en ella, solo será una aventura porque Dorian tiene fama de ser mujeriego. Es quien se encarga en el segundo libro de curar al príncipe, Celaena, Chaol y Fleetfoot (la perra de la asesina) después de lo ocurrido en los pasadizos del castillo, y a quien acude Dorian en esta novela para curar sus heridas fruto del descontrol de su magia, pues se ha dado cuenta de que, aunque los curanderos tienen la orden de comunicarle al rey cualquier herida inusual, Sorscha se ha mantenido en silencio todo este tiempo. A raíz de ahí, Dorian se sentirá atraído por ella y usará cualquier excusa para poder verla de nuevo. Sinceramente, soy de la opinión de que este romance no tiene fundamento ninguno. Dorian se encapricha de ella porque es bonita, amable y porque ha decidido no dar parte de las cosas raras que ha visto. Y ya. No me creí la relación, me pareció muy forzada y que, además, sucedía demasiado rápido y a trompicones. Es verdad que Sorscha será relevante para el final de la novela, pero su papel es tan irrisorio e insignificante que creo que la autora podría haber provocado el mismo efecto en los últimos capítulos sin necesidad de que este personaje existiera siquiera.

En cambio, un personaje nuevo que aparece en este tercer libro y que, sin duda, es muchísimo más interesante es Aedion. General de las fuerzas del rey de Adarlan, es conocido por su soberbia, egocentrismo y crueldad. Durante los últimos años ha estado combatiendo en las tierras del norte, donde quedan rebeldes feéricos que pueden ser una potencial amenaza para la estabilidad del reino. A pesar de ser primo de Aelin, le debe lealtad al rey y hará lo que este le ordene sin chistar. Es astuto y un soldado muy habilidoso y entrenado, pero Chaol enseguida sospechará que detrás de esa fachada, se oculta algo más y hará lo posible por averiguarlo. De Aedion no puedo contar mucho más sin incurrir a spoilers, pero sí diré que ha sido una de las mejores incorporaciones que ha hecho la autora a esta saga. Además, su trama, junto con la de Chaol, ha sido la segunda que más me ha gustado y estaba deseando que tocaran los capítulos contados desde su punto de vista para saber más del general y de su pasado y su relación con Aelin.

Pero, sin duda, el mejor personaje y la mejor subtrama ha sido la de Manon. Manon es una bruja Pico Negro, uno de los tres aquelarres que luchan por el poder y por recuperar sus antiguas tierras, malditas hace 500 años por el clan Crochan. Estas criaturas ya nos son introducidas en el libro anterior, concretamente Baba Piernas Amarillas, una bruja que aparece en la feria que se va a celebrar en Adarlan y que terminará siendo brutalmente asesinada por Celaena cuando esta descubra que Baba ha engatusado a Dorian para averiguar que posee magia, un conocimiento que en sus manos puede suponer un peligro inminente para el príncipe. En esta ocasión, estos capítulos están contados desde el punto de vista de Manon, la nieta de la matriarca Madre Picos Negros. Desde muy pequeña ha sido educada para ser violenta, salvaje, obediente, leal y, en definitiva, para no tener corazón. Su abuela tiene puestas sus esperanzas en ella como futura líder de todas las brujas y obligará a Manon a demostrar su valía cuando el rey de Adarlan convoque a todos los aquelarres para poner en marcha un nuevo plan. Este consiste en convertir a las brujas en jinetes de guiverno para utilizarlas como ejército alado. A cambio de proporcionarles las monturas, el entrenamiento y de que le sirvan, el rey las ayudará a recuperar sus antiguas tierras. La matriarca Picos Negros pretende que su nieta aproveche esta oportunidad para demostrar su valía no solo ante su propio clan, sino también ante el resto, dejando en claro su superioridad a nivel combativo y estratega. Manon está dispuesta a dejarse la piel para conseguir al mejor guiverno y satisfacer los deseos de su abuela, hasta que conoce a Abraxos. Es el más pequeño y débil de todas las monturas, hasta el punto en que en realidad era usado como carnaza para el resto, pero en cuanto Manon cruza sus ojos con él, sabe que es el elegido. A pesar de los abucheos y las críticas, sabe que Abraxos es suyo y aunque no sea el más fuerte y su cuerpo esté lleno de heridas y mutilaciones, la bruja no va a permitir que eso le impida convertirse en líder de ala y ocupar el lugar que le corresponde. A pesar de su crueldad y de haber sido instruida para no tener piedad ni empatía, su pecho se removerá al conocer al que se va a convertir en su guiverno y entablará una conexión muy fuerte con él, hasta el punto de mostrar misericordia con esas criaturas aunque eso conlleve un castigo físico por parte de su abuela. Manon es una mujer fuerte, decidida, que quiere lo mejor para las suyas y que ha crecido creyendo que la crueldad, el dolor y la sumisión son las únicas emociones válidas para alguien como ellas. Manon me ha gustado muchísimo, la parte de las brujas ha sido la mejor del libro con mucha diferencia y espero que ella se convierta en una de las protagonistas indiscutibles de los siguientes libros porque estoy deseando saber cómo continúa su lucha por conseguir el puesto de líder de ala, cómo se desarrolla su relación con Abraxos y cómo se enfrenta a su abuela, porque ya en este libro hemos visto asomar la patita de una posible rebelión contra la matriarca al no estar de acuerdo con ciertas decisiones y estoy segura de que esto solo va a ir a más.

Y por último tenemos la peor trama de todas, la principal, la de Celaena en Wendlyn. Como he comentado, termina allí en contra de su voluntad por los chanchullos que hace Chaol a sus espaldas para protegerla, aunque la orden oficial del rey (que desconoce que le han "engañado") es asesinar a Galan, el feérico que ocupa el trono de aquel lugar y quien teme que inicie una rebelión. Aprovechando la coyuntura de su desplazamiento forzado, Celaena ignorará las órdenes del rey (como ha hecho cada vez que le ha encomendado un asesinato) y buscará a su tía Maeve para pedirle información sobre las Llaves de Wyrd y cómo puede deshacerse de ellas y del poder que ha obtenido el rey de Adarlan gracias a su uso. Celaena sospecha que ya posee dos de tres, y necesita saber cómo destruirlas y dónde se halla la tercera. Lo poco que conoce de Maeve es lo que recuerda de su infancia, recuerdos que no son muy prometedores porque su madre la mantenía alejada lo máximo posible de su tía y evitaba que ambas coincidieran. Además, tiene fama de ser una reina cruel y egoísta y Celaena la odia porque cuando arrasaron Terrasen, no envió refuerzos para ayudar a su gente. Sin embargo, contactar con ella no será fácil porque no puede entrar a Doranelle, el reino sobre el que gobierna, pues Maeve prohíbe el acceso a mortales y mestizos. Por lo que, hasta que Celaena no demuestra que ella es Aelin y que, por lo tanto, tiene poderes de feérica, su tía le negará una audiencia. Así que, en su lugar, le enviará a Rowan, uno de sus guerreros unido a ella por un juramento de sangre, para que la entrene y la obligue a desbloquear su magia. Solo así, cuando alcance todo su potencial y por fin abrace su verdadera identidad, Maeve le dará la información que tanto necesita.

Rowan es el típico personaje masculino de esta autora. Distante, frío y poco hablador al principio, que parece un hombre desalmado y despiadado a quien no le importa Celaena lo más mínimo y que solo quiere hacerla sufrir para obligarla a defenderse con magia, pero que, conforme más lo vamos conociendo, descubrimos su pasado trágico (cómo no) y que guarda un corazón detrás de toda esa capa de arrogancia y pasotismo. Es un personaje que, por ahora, me resulta bastante indiferente. No es que no me haya gustado, simplemente no me ha sorprendido en absoluto su desarrollo porque una vez conoces lo que suele escribir Sarah J. Maas, distingues cuáles son sus patrones y lo que va a hacer con cada personaje. Lo peor de estos capítulos es que me han parecido aburridísimos. Todos son iguales, Rowan forzando a Celaena al máximo, esta negándose a soltar su magia y reviviendo traumas del pasado y vuelta a empezar. Son lentos, repetitivos, y encima lo más interesante de esta parte (una serie de cadáveres que están apareciendo en extrañas circunstancias y que Rowan está investigando) apenas se desarrolla. Además, la autora hace aquí algo con el poder de Celaena que me recuerda mucho a lo que hace con Feyre y con Bryce porque, al final (y una vez más), las tres están cortadas por el mismo patrón en cuanto a sus capacidades y habilidades. Y eso me ha frustrado mucho porque precisamente esta protagonista me parecía bastante diferente a la de sus otras sagas, con ese background tan oscuro o que haya sido entrenada desde niña para matar sin piedad; sin embargo, en esta tercera entrega y, en concreto, durante toda la parafernalia del entrenamiento, podría haber sido Celaena, como Feyre/Bryce.

Tampoco me ha gustado su relación con Rowan porque, una vez más, es TAN predecible. En cuanto se empiezan a hacer ciertos comentarios, si has leído sus otras sagas sabes perfectamente por dónde va a tirar su desarrollo o qué cosas van a suceder entre ambos y, por desgracia, no me he equivocado en ninguna de mis sospechas. Porque esta autora cuando quiere puede ser muy evidente. Demasiado para mi gusto. Eso sí, algo a destacar y que me ha pillado de improvisto son todos los detalles, comentarios, diálogos y escenas que son aparentemente insignificantes, que terminan teniendo mucho sentido y siendo fundamentales para su encuentro con Maeve. Muchas de las cosas que sucedían durante estos capítulos me estaban frustrando porque solo tenía la impresión de que era relleno para mantener esta parte del libro como la trama principal, pero una vez Celaena logra su objetivo de encararse a su tía, todo cobró sentido y me pareció muy astuto cómo todo encajó en su lugar. Otra cosa que sí me ha gustado de esta parte es que por fin podemos saber muchas más cosas del pasado de Celaena, de quién era ella antes de que Arobbyn la convirtiera en asesina.

Respecto al final, ha sido el punto álgido de esta novela. Por fin se siente que va a arrancar la "trama de verdad" y que los libros anteriores tan solo han sido un prólogo de la historia real, como si Heredera de fuego hubiera sido una transición. Tengo que la esperanza de que Reina de sombras me demuestre de una vez por qué tantos lectores consideran que esta es la mejor saga de la autora y una saga de fantasía que está a la altura de muchas otras de su género. Porque hasta el momento, si bien reconozco que ha sido una aventura entretenida de leer, hay otras historias de este estilo que le dan mil vueltas a Trono de cristal.

En contra de mis expectativas, Heredera de fuego no ha sido mejor que Corona de medianoche, sino, más bien, al contrario. Esta tercera parte ha sido una especie de impass, un punto y a parte en la historia que cierra el inicio de esta saga y da pie a iniciar la historia que verdaderamente se nos quiere contar: la verdad tras el poder descarnado del rey de Adarlan y el futuro de una revolución de los feéricos para recuperar todo aquello que les arrebataron, de la mano de Aelin, su monarca perdida. Ha sido una novela lenta y aburrida en muchos puntos, solo salvable por las piezas de información relevantes que nos ha ido dejando Sarah J. Maas como miguitas de pan y por la aparición estelar de Aedion y Manon, dos personajes nuevos que, espero, darán mucho de qué hablar en las restantes novelas.

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