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sábado, 5 de septiembre de 2026

"Antes de que los cuelguen", Joe Abercrombie

Título: Antes de que los cuelguen (#2)

Título original: Before They Are Hanged

Autor: Joe Abercrombie

Saga: La primera ley

Idioma original: inglés

Editorial: Alianza

Año de publicación: 2008

Páginas: 684

Sinopsis: El Superior Glokta tiene la misión de defender una ciudad sitiada por el ejército gurko y minada por la traición, además de descubrir que ocurrió con su predecesor...

Los hombres del Norte han cruzado la frontera y han entrado a sangre y fuego en territorio de la Unión. Para detenerlos no bastará con el ejército del Rey...

Bayaz, el Primero de los Magos, conduce a un heterogéneo grupo de aventureros en una peligrosa misión por las ruinas del pasado...

CONTIENE SPOILERS DE LA VOZ DE LAS ESPADAS

Bethod, el autoproclamado rey de los Reinos del Norte, no ceja en su empeño de conquistar las tierras del sur y ser reconocido como el único gobernante. La guerra ha explotado y sus tropas han comenzado su avance implacable para masacrar a todo aquel que se oponga a los deseos de Bethod y para ir anexionándose territorios.

Colleem West procede de una familia de bajos recursos, pero gracias a sus habilidades para el combate y su astucia, ha conseguido escalar posiciones dentro del ejército y convertirse en un respetado y admirado coronel. Será uno de los enviados al frente para combatir los ejércitos enemigos. Sin embargo, la zona a la que es destinado es una de las más seguras, un lugar en el que es poco probable que haya que combatir, porque su cometido no será enfrentarse a los norteños, sino ser la niñera del príncipe Ladisla. Ladisla es el típico príncipe que ha crecido en una cuna de oro, que no sabe ni empuñar un arma y que ha tenido a su alcance todo lo que ha deseado. No sabe cómo funciona el mundo real fuera de sus cuatro paredes, pero está convencido de que por el simple hecho de pertenecer a la realeza y tener algún que otro conocimiento bélico, su deber como príncipe es formar parte del ejército para combatir a los que intentan arrebatarle sus tierras. Como es imposible disuadirle de su afán de gloria, el superior del coronel West le pide como favor que le proteja y que impida que cometa una locura, de ahí que su destacamento sea destinado a una zona, en teoría, poco problemática.

Por su parte, Bayaz el Primero, uno de los pocos magos que quedan con vida y uno de los más poderosos, ha reunido a un grupo bastante variopinto para que le acompañen en una misión crucial. El objetivo es hallar un artefacto que supuestamente les va a ayudar con otra guerra paralela que se está gestando en esos momentos y que está relacionada con la magia. Entre sus compañeros se encuentra Logen Nuevededos, quien es también un guerrero del norte pero que no está a favor de la conquista de Bethod (de hecho, ya combatió contra él en su momento y sabe lo peligroso y despiadado que puede ser), Ferro, una joven que ha pasado toda su vida siendo una esclava y por fin ha podido huir, y Luthar, entre otros, que es uno de los soldados del ejército de la Unión que procede de una familia pudiente y terminó en el ejército por complacer a su padre y no por convicción, de ahí que aproveche sus conexiones y su estatus para hacer lo mínimo posible y escaquearse de los entrenamientos.

Por último, la tercera trama está protagonizada por el inquisidor Glokta, un antiguo soldado que fue retenido y torturado durante años por los enemigos y que, tras volver completamente tullido y físicamente "inservible", su astucia, su crueldad y su habilidad para conseguir lo que quiere mediante prácticas un tanto cuestionables le han valido su puesto como inquisidor. Su cometido consiste en hacer el trabajo sucio de los poderosos y ser quien se manche las manos. En esta ocasión, le han mandado a una ciudad al otro lado del mar porque un grupo de fanáticos religiosos pretenden reconquistarla porque están convencidos de que es un mandato divino. Por lo que la misión de Glokta será impedir que esta rebelión se lleve a cabo, haciendo lo que sea necesario para lograrlo.


Si recordáis mi reseña del primer libro, este inicio de saga me resultó sumamente lento. El autor dedica una novela entera a posicionarnos geográfica y políticamente para entender el por qué de la guerra, los diferentes bandos que hay y cuáles son sus creencias; así como a describirnos pormenorizadamente al amplio elenco de personajes que va a protagonizar la saga. En estos libros hay como tres tramas que corren paralelas y cuyo enlace es la guerra que ha iniciado Bethold.

Esta guerra aparece en el libro anterior como algo que todavía no ha explotado, pero que está a punto de hacerlo teniendo en cuenta las circunstancias, los conflictos y tensiones que existen entre los territorios. Es por esto que, a pesar de ser una novela que se me hizo densa y pesada, le tenía fe a Antes de que los cuelguen porque aunque lo normal es que los segundos libros actúen de puente y, por tanto, no suelen ser tan interesantes y entretenidos como el primero/tercero; en este caso particular sobrevolaba sobre la historia la promesa de un conflicto bélico a gran escala que le daría dinamismo y diversidad a la trama. Sin embargo, me ha parecido igual de aburrido y de nuevo he tenido la sensación de que nunca me lo iba a terminar. Es un libro que me ha gustado pero que, para mi gusto, es demasiado largo y además tarda muchísimo en arrancar.

Abercrombie es un autor al que le gusta recrearse, utilizar varios párrafos para describir escenas, personajes o acciones de la manera más profunda posible. Eso tiene la ventaja de que el lector puede visualizar en su mente lo que está ocurriendo de una forma muy detallada, pero va en detrimento de la agilidad de la acción y del avance de la historia, hasta el punto en el que te terminas un capítulo y sientes que no ha sucedido absolutamente nada en el mismo o que es idéntico al anterior que leíste. Lo bueno es que el autor va alternando entre tramas, por lo que si un capítulo se centra en Glokta y en su "guerra santa", en el siguiente Bayaz y sus conflictos de hechicería toman el relevo. Pero ni siquiera estos saltos y esta diversidad de personajes consiguieron retener mi atención. Es una novela que, aunque me ha gustado, avanzaba lentísimo. Leía 20 páginas y no podía más porque es muy densa, lo que me cansaba rápidamente por más que los atolladeros y dramas de los personajes me estuviera interesando. Mientras que en La voz de las espadas no me sobraron páginas y consideraba que las descripciones extensas eran más que necesarias para comprender la complejidad del mundo y por qué los personajes son como son y se comportan de una determinada manera, en esta ocasión sí que creo que en muchos momentos podría haber recortado información. Te lo detalla todo al dedillo: todas las batallas, todas las peleas, a cada mínimo conflicto que se va sucediendo le dedica páginas enteras describiéndote cada mancha de sangre, de sudor, cómo se esparcen las vísceras... Y aunque esa es en parte la gracia del grimdark (exponer la dureza, la cruda realidad y la parte más violenta y sangrienta de la humanidad),  en este caso había explicaciones que más que aportar, para mí lo único que hacían era ralentizar todavía más el libro.

Otro punto candente y que puede resultar un poco polémico es el tema de las mujeres. Como inciso, añadir que este libro fue escrito a principios de los dos mil y por lo tanto no es justo juzgarlo con ojos actuales. Sin embargo, es algo que me chirría mucho a lo largo de la lectura y que, además, considero que es importante mencionarlo. Tal y como apunté en mi reseña de la primera parte, en esta trilogía los personajes femeninos escasean y los que existen, están tratados de aquella manera. Aquí aparece como nueva incorporación Ferro, que es literalmente la única que tiene un ápice de protagonismo en la historia. Es un personaje absolutamente insoportable y era una tortura leer los capítulos desde su punto de vista. Me ha parecido el colmo que la única mujer con un peso real en la trama sea, probablemente, uno de los personajes más insufribles de la trilogía. Lleva en sus hombros el peso de un pasado trágico, cargado de violencia y esclavitud, lo cuál puede justificar, en cierto modo, su actitud huraña. No obstante, es antipática y borde con todo el mundo y aunque se puede entender como un escudo protector para salvaguardar sus sentimientos, era exasperante ver cómo la gente de su alrededor (el grupo formado por Logan, Bayaz y Luthan principalmente) se intentaba esforzar por integrarla, hacerla sentir cómoda y mostrarles la amabilidad que nunca ha recibido, y ella se comporte como un gato feral a punto de arrancarles el brazo con los dientes. Y lo peor no es eso, que tú como lector puedes empatizar más o menos con ella, es que es el personaje que menos evolución ha experimentado en un libro de casi 700 páginas. Llegas al final y la Ferro con la que iniciaste la novela es la misma con la que terminas. Tengo fe en que esto mejore de cara al desenlace de la trilogía y no solo que Abercrombie le dé más protagonismo, sino que sea un personaje que termine gustándome (aunque no las tengo todas conmigo viendo el percal).

Luego tenemos al otro personaje femenino que es Ardee. Fue un personaje que cuando salió a la palestra por primera vez, me encantó el rollito que tenía. Es la hermana mayor de Collem y como tal, ha pasado en un suspiro de ser una chica de campo sin ningún tipo de rango, a pertenecer a una familia bien posicionada gracias al ascenso dentro del ejército de su hermano. Me gustaba su actitud combativa, la creencia de que por ser mujer no tiene por qué encasillarse en determinados roles de género. Además es inteligente, ingeniosa y no teme decir lo que piensa. Sin embargo, a pesar de todo el potencial que tenía para convertirse en el mejor personaje femenino de esta saga, el autor la relega a ser el interés amoroso de uno de los personajes. No solo eso, sino que en esta segunda parte directamente solo la mencionan a través de los ojos de Luthar, que está enamorado de ella, y solo pare decir lo guapa que es y las ganas que tiene de volver a verla. Es decir, que Ardee por sí misma no tiene ningún valor para el libro. Y me da rabia que el autor haya cogido a un personaje tan carismático y la haya relegado a mujer florero, como si por no ser guerrera o por no estar involucrada directamente con la guerra (ya sea la bélica o la mágica) fuera prescindible. Sinceramente, para destrozarla de esa forma casi que mejor no la hubiera creado.

La única sí que destaca, y que también aparece por primera vez en esta obra, es la mercader a la que conoce Glokta cuando acude a Dagoska en su misión para evitar que sea invadida por el ejército gurko. Carlot es la Maestre del Gremio de los Especieros y se ha labrado una reputación entre su gente. Es la única mujer con un poder real en el gobierno de Dagoska y entre los comerciantes y ha conseguido su reputación a base de uñas y dientes. Es inteligente y muy astuta y no duda en utilizar su atractivo físico y su belleza para embaucar a los hombres de su alrededor, si con ello consigue hacerse valer y respetar, así como proteger a toda costa la influencia por la que tanto ha luchado. Es el único personaje femenino que merece la pena de esta novela y ha sido sin duda mi favorito. Además, tiene un pasado bastante triste que justifica el por qué es tan combativa. A pesar del final que tiene, con sus decisiones demuestra que es fiel a sus principios y que tiene un buen sentido de la justicia.

En cuanto al resto de personajes, la trama de Collem con la guerra y teniendo que vigilar al príncipe Ladisla ha sido un tanto aburrida. Muchas escenas de lucha repetitivas y estrategias bélicas. Eso sí, el autor nos mete un giro de trama que no me vi venir en absoluto y que me sorprendió gratamente por parte del coronel. Si ya de antes me caía bastante bien por seguir teniendo muy presente sus orígenes humiles a pesar de su posición privilegiada actual, con lo que hace en este libro me cae todavía mejor. Por su parte, Bayaz emprende un largo y arduo viaje con el grupo que ha formado para que le ayuden en su misión; esto es Ferro, Luthar, Logen, su aprendiz Quai y un navegante llamado Pielargo para recuperar una antigua reliquia mágica llamada la Semilla que va a ayudar en la guerra mágica que se está gestando, paralelamente a la bélica. Durante este trayecto serán acechados por toda clase de peligros, de ahí que Bayaz quisiera reclutar a guerreros tan capaces, y serán abordados por bandidos y obstáculos similares. Este viaje es, en realidad, una excusa para que los tres personajes principales (Ferro, Logen y Luthar) se desarrollen y tengan algún tipo de evolución. Como comenté antes, Ferro tiene varios problemas de conducta causados por la vida de esclavitud a la que se ha visto sometida, por lo que tendrá rifirrafes constantes con el resto del grupo; esta misión es una oportunidad para que aprenda a convivir con más gente y a adaptarse y amoldarse a los demás (aunque, insisto, su actitud seguirá prácticamente igual al final de la novela). Para Luthar, es una situación que le obligará a rebajar su ego y a alejarse de los privilegios de los que gozaba hasta entonces, los cuales le permitían huir de sus responsabilidades cada vez que podía y trabajar lo mínimo. Encontrarse en una misión tan demandante, donde tiene que luchar por su supervivencia y la de sus compañeros sin que venga nadie a sacarle las castañas del fuego, le dará una cura de humildad bastante necesaria y replantearse ciertas cosas de su comportamiento y su forma de ver la vida. En cuanto a Logen, es el que más se esfuerza en mantener los ánimos y una actitud positiva ante las adversidades, a pesar de haber perdido a su grupo de amigos recientemente.


En resumen, este segundo libro me ha gustado, pero no estoy terminando yo de conectar ni con Abercrombie ni especialmente con esta trilogía. Aunque ha tenido tramas interesantes (la mejor para mi gusto ha sido la de Glokta), sigo pensando que son libros demasiado lentos, en los que sientes que al final la historia tampoco ha avanzado tanto. Por lo general, no tengo problema con los libros pausados y densos, siempre que lo que me cuenten me esté interesando a nivel de trama o personajes. Pero en el caso de esta saga, no está siendo así. Así que para mí ya no es tanto un problema de ritmo (que también), sino un cúmulo de cosas. Aun así, tengo muchas ganas de terminar esta trilogía para poder leer obras más recientes del autor.

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