Título original: Häxan
Autora: Camilla Läckberg
Saga: Fjällbacka
Idioma original: sueco
Editorial: Maeva
Año de publicación: 2017
Páginas: 680
Año de publicación: 2017
Páginas: 680
Sinopsis: La desaparición de Linnea, una niña de cuatro años, de una granja en las afueras de Fjällbacka, despierta trágicos recuerdos. A través de tres líneas temporales, —el presente, un caso sin resolver de hace treinta años, y el relato del siglo XVII —, y cuatro tramas conectadas entre ellas, Camilla ha conseguido componer su novela más ambiciosa hasta la fecha y que si comienzas a leer no podrás parar hasta el final.
CONTIENE SPOILERS DE EL DOMADOR DE LEONES
Hace treinta años, la pequeña Stella desapareció en un bosque a las afueras de Fjällbacka y poco después fue hallada muerta, un caso que, todavía hoy, sigue sin resolver. En la actualidad, en la misma granja, Linnea, de tan solo cuatro años, ha corrido la misma suerte, lo que hace saltar las alarmas de los habitantes del pueblo que todavía recuerdan tan terrible caso y les hace preguntarse si ambos sucesos, a pesar del tiempo transcurrido, pueden estar relacionados de alguna forma. En aquel entonces, dos adolescentes fueron acusadas de la muerte de Stella, pero no entraron a prisión por ser menores de edad. Una de ellas, Helen, siguió viviendo en Fjällbacka pero manteniendo un perfil bajo para olvidar lo ocurrido; mientras que Marie se marchó para hacer carrera como actriz en Hollywood y ahora, treinta años después, ha decidido regresar para grabar una película en el pueblo del que tuvo que huir. Que justo la vuelta de una de las implicadas haya coincidido con el asesinato de otra niña, es demasiada casualidad para algunas personas. Ambos misterios se irán intercalando a lo largo de la novela, por lo que tendremos dos líneas temporales paralelas para averiguar qué sucedió con Stella, si las dos chicas acusadas fueron realmente culpables, y si aquel asesinato tiene algo que ver con la desaparición de Linnea.
Por otro lado, esta novela tiene una tercera línea temporal ubicada en 1671, cuya protagonista será quien le dé título a esta obra; Elin una mujer sueca que en el siglo XVII fue acusada de brujería por ser capaz de curar enfermedades utilizando remedios caseros a base de plantas, lo que culminó con ella siendo quemada en la hoguera. Esta historia aparentemente no tiene ningún tipo de relación con el tiempo presente, pero cuanto más ahondemos en la vida de esta supuesta bruja, más nos iremos percatando de que tiene más en común con Linnea y Stella de lo que a priori pueda parecer.
Tal y como nos tiene acostumbrados esta autora, en esta décima entrega (y que yo estaba convencida de que era la última), nos encontramos con tres líneas temporales, de las cuáles dos tienen una clara relación (dos asesinatos de niñas pequeñas en el mismo sitio y siguiendo el mismo modus operandi), mientras que la tercera, acaecida siglos atrás, no tiene, en apariencia, nada que ver con el resto. Esto es, precisamente, uno de los detalles que hace que estos libros sean interesantes, porque no solo estás enganchado con la trama principal de asesinato tratando de averiguar quién ha podido ser y por qué, sino que también estás constantemente intentando atar cabos entre las diferentes líneas temporales para entender cómo se relacionan y si el pasado puede tener las respuestas del presente.
Lo mejor de la línea del pasado, es que al estar protagonizada por una mujer acusada de brujería, Läckberg aprovecha para denunciar estas atrocidades y reivindicar que el único delito de Elin fue ser demasiado inteligente y competente, habilidades que, en aquella época, obviamente tenían que proceder del diablo, porque ¿cómo una mujer iba a ser capaz de realizar semejantes proezas si no tenía ayuda demoniaca? Y de hecho, esto es lo único que me ha gustado de la trama del siglo XVII, el cómo la autora la utiliza para defender la inocencia de las "brujas" de antaño y criticar el trato injusto que sufrieron y las horribles muertes y vejaciones a las que fueron sometidas. Más que nada porque la forma en la que finalmente esta trama termina estando relacionada con la granja a las afueras de Fjällbacka en esta ocasión no me convenció. Considero que esta autora es muy buena entretejiendo tramas de diferentes momentos temporales y que estos vínculos siempre están muy bien atados pero, en esta novela, en lo personal me ha parecido que la relación entre Elin y las dos niñas está un poco metida con calzador. Como si la historia de la bruja y la de los asesinatos fueran entes completamente separados y luego los hubiera forzado a encajar.
Erica vuelve una vez más a la palestra y es que mientras su esposo Patrik se encarga de la investigación sobre la desaparición de Linnea, ella se centra en lo que ocurrió treinta años atrás en la misma granja, pues quiere escribir un libro acerca de lo que le pasó a Stella. Al llevar cada uno de ellos la investigación de casos tan paralelos, Erica descubrirá información muy valiosa sobre Stella que servirá al policía para atar cabos o para avanzar en sus propias pesquisas, lo que también pondrá a la comisaría en el aprieto de si, teniendo en cuenta las circunstancias, deberían reabrir el caso de Stella que nunca se resolvió. Sobre todo aprovechando las nuevas pistas que aparecen surgir, las inevitables coincidencias y el regreso de Marie al pueblo.
Otro detalle a comentar es que, mientras que el libro anterior estaba inusitadamente cargado de violencia, escenas explícitas y un detallismo sangriento que difiere de lo que estamos acostumbrados teniendo en cuenta el resto de la saga, en este libro volvemos a homicidios que, si bien siguen siendo truculentos (y más cuando hay niños de por medio), Läckberg no se recrea tanto en el asesinato en sí, sino que vuelve a poner el foco en la bajeza humana y la nula moralidad de las personas que deciden cometer actos tan atroces por motivos egoístas que jamás justificaran sus crímenes. Precisamente este es uno de los puntos fuertes de esta saga, que la autora prefiere ahondar en la psicología de sus personajes y en las razones por las cuáles actúan de esta forma, más que ensañarse en el acto en sí. Y aunque me sorprendió que en la novena entrega hubiera hasta tortura hacia las víctimas, he de decir que, en este aspecto, las aguas vuelve a su cauce.
Esta novela también tiene crítica social, más allá de lo que he comentado con respecto a la bruja. Y es que hay ciertos personajes que son inmigrantes sirios que ahora están viviendo Fjällbacka y que, por desgracia, sufren de racismo. Se incide mucho en la xenofobia que acosa a personas de países pobres que abandonan su hogar en busca de oportunidades laborales que les permita una vida mejor que la que tenían en la tierra que dejaron atrás y cómo a pesar de ser personas trabajadoras y que buscan integrarse en el país que les ha acogido, aun así no pueden esquivar el odio supurante de personas ignorantes y racistas.
Como siempre, es una novela adictiva, que engancha y se lee en un suspiro y que te mantiene en vilo prácticamente hasta la resolución final, dado que por mucho que hagas tus pesquisas siempre hay un giro que desestabiliza al lector y le hace replantearse sus teorías.
La bruja demuestra, una vez más, por qué Camilla Läckberg es considerada la reina del thriller nórdico. Misterios bien planteados y, por lo general, bien resueltos, que te mantienen pegados a sus páginas desde el principio hasta el final, que, aunque repitan los mismos patrones, estos siempre funcionan; novelas que saben dejarte con la boca abierta y que, además de la trama de asesinato, siempre tienen una denuncia social que, en mi opinión, es más que necesaria y se agradece.






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