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lunes, 23 de octubre de 2017

"Dos chicos besándose", David Levithan

Título: Dos chicos besándose

Título original: Two Boys Kissing

Autor: David Levithan

Idioma original: inglés

Editorial: Nocturna

Año de publicación: 2016

Páginas: 237

Sinopsis: Craig y Harry tienen diecisiete años, un pasado en común y un objetivo actual: batir el récord del beso más largo de la historia. Y, de paso, demostrar que dos chicos besándose es algo completamente normal.

Por fin puedo traer al blog una de mis mejores lecturas del pasado 2016. He leído poco de David Levithan, pero todo me ha fascinado y encantado a partes iguales. Suponía que, unido a las críticas tan positivas que ha tenido, esta novela no iba a ser la excepción. Como así ha sido.

Aunque la sociedad evoluciona, cambia y se moderniza, por desgracia el hecho de que personas del mismo sexo se quieran es algo que sigue chirriando y que no está bien visto, por lo que considero que este tipo de libros son completamente necesarios, pues es una forma de concienciar al público de una realidad que nos toca de cerca, queramos o no.

El planteamiento de base son Craig y Harry, ex novios pero que mantienen una intensa amistad, que deciden batir el récord de beso más largo del mundo. ¿La diferencia? Ambos son chicos. Así pretenden demostrarle a la gente que ese acto es normal y, además, abrirles los ojos y mostrarles el rechazo que sufren por el hecho de romper las normas. Tras este trasfondo, se esconden otras historias, también protagonizadas por adolescentes perdidos, asustados, que temen confesar quiénes son, decirles a sus padres que aman de manera distinta, marginados y apaleados por una sociedad que se niega a ver la verdad y se niega a reconocerles. Todo ello narrado por los fantasmas del pasado, voces sabias que en su época sufrieron el mismo destino y cuyas vidas fueron arrebatadas por el sida y la crueldad de aquellos que los rodeaban.

Tanto mujeres como hombres, desde niños hasta adultos, de piel canela, de rizos rubios, de cuerpos flacos o de huesos grandes... Todos, al final, todos, somos personas hechas de fugaces pedazos de tiempo, que juguetones trazamos surcos en la memoria, dejando huellas invisibles en nuestro ser. Nuestro aliento, suspiros, sonrisas, sollozos, berrinches, excitación, y mil formas más de imperfecta pero real y genuina expresión, salen disparados y directos desde lo más profundo del corazón. Vivimos emociones viajeras propias y ajenas, que llegan y se van, que entran y nos abandonan. No somos ni de aquí ni de allá y, sin embargo, algunas veces nuestros sentimientos más íntimos se instalan en nuestro cuerpo y alma para siempre. Otras, por el contrario, se despiden en el camino al compás de nuestro andar.

Al ser una novela coral, no hay protagonistas definidos. Todos los personajes tienen la misma importancia porque sus historias son necesarias de dar a conocer, porque sus sentimientos son imprescindibles al mismo nivel. Asimismo, aunque parezcan independientes (a parte de la crítica social común), consiguen entrelazarse mediante el mediático beso de Craig y Harry, por lo que al final terminan uniéndose de alguna manera. Al principio puede costar recordar los nombres y distinguir qué le sucede a cada uno porque nos presentan varias historias casi simultáneas. Pero según nos vamos adentrando en la novela, esto no supone un problema.

Pensamos en los chicos que besamos, los chicos con quienes tuvimos sexo, los chicos que amamos, los chicos que no correspondieron nuestro amor, los chicos que estuvieron con nosotros hasta el final, los que estuvieron con nosotros después del final. Amar es tan doloroso, ¿cómo se lo podríamos desear a alguien? Y el amor es tan esencial, ¿cómo podríamos interponernos en su camino?

Las diferentes tramas están perfectamente conectadas entre sí y todas ellas tienen una pequeña parte de las dificultades que se encuentran las parejas del mismo sexo cuando quieren expresar que aman de la misma forma y que su amor no tiene por qué ser diferente al del resto. Esto me ha parecido un punto muy acertado pues no solo nos encontramos a adolescentes rechazados por su entorno de una forma más o menos violenta, que es lo más habitual que solemos ver en estos temas, sino otro tipo de situaciones igual de alarmantes y reales. Es un libro que toca varias perspectivas e intenta dar una visión general de la amplitud problemas sociales que existen en torno a la homosexualidad. Son relatos de superación, de aceptación, de apertura y de pura supervivencia. Son relatos de luchadores en contra de las estúpidas normas heteronormativas establecidas, que van contra corriente demostrando que no existe una única forma de amar y que no solo esa es válida.

Nosotros recordamos cómo era conocer a alguien por primera vez. Recordamos cómo era concederle a alguien la posibilidad. Te asomabas desde tu propio mundo y luego entrabas en el del otro sin saber qué encontrarías, pero esperando que fuera algo bueno.

Es una novela realista, con situaciones del día a día que, por desgracia, han terminado formando parte de la cotidianidad. Los discursos de odio la comunidad LGTB son el pan de cada día y por mucho que presumamos de ser sociedades avanzadas, no lo somos en absoluto si se siguen permitiendo este tipo de abusos (y muchos otros). Es una novela en la que Levithan intenta mostrar por encima, puesto que hay mucho más de lo que aparece aquí, una problemática muy preocupante que afecta a muchísima gente y que es especialmente sensible en adolescentes o en niños pero que también repercute en adultos que no pueden llevar una vida libre por temor al qué dirán. Es un libro que pretende concienciar al lector, hacerle entender una realidad muy presente y que muchas personas se empeñan en ignorar. De la mano de sus carismáticos y maravillosos personajes (y de unos espectaculares narradores que más de una vez me han encogido el corazón), nos adentramos en un mundo plagado de rechazo, que apalea a unos muchachos (y muchachas) cuyo único delito es amar.

Es una historia que se puede definir como triste, melancólica y desgarradora pero que, al mismo tiempo, nos muestra un rayo de esperanza y unas ganas tremendas se superación. La pluma del autor es exquisita, como en todas sus obras, y es una delicia leerle, sobre todo en este tipo de planteamientos tan reivindicativos.


¿Debería leerlo?

David Levithan siempre es un placer. Sus libros son mágicos y hasta ahora todos me han enamorado, como he comentado al principio. Además, Dos chicos besándose presenta una perspectiva que te invita a reflexionar y a darte cuenta de una cruel verdad que a veces ignorarmos y de cuya existencia no nos damos cuenta. Sin duda, es una novela 100% recomendada.



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