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lunes, 18 de diciembre de 2017

"Rojo y oro", Iria G. Parente y Selene M. Pascual

Título: Rojo y oro

Autoras: Iria G. Parente y Selene M. Pascual

Idioma original: español

Editorial: Alfaguara

Año de publicación: 2017

Páginas: 446

Sinopsis: Escuchad mortales,
la historia de un dios que no quería vivir,
de una amazona obligada a matar
y de su libertad para siempre robada.
Aguardad y temed el despertar del caos:
cuando Eris abra los ojos, 
la venganza al fin llegará.

Orión está cansado de ser el esclavo de Hera desde que su madre, la diosa del Caos, fue condenada por su ambición. Hera le ha tratado siempre más como un criado que como el dios que es. Y quiere que eso acabe.

Asteria está cansada de luchar. Desde que el pueblo de las amazonas fue arrastrado hace años, ella y sus hermanas viven esclavizadas y obligadas a servir al Emperador de Élada como gladiadoras. Y quiere que eso acabe.

El mundo de Orión es dorado como solo puede serlo la grandeza de los dioses: el mundo de Asteria es rojo como solo puede serlo la sangre que derrama cada día.

Ambos buscan venganza hacia quienes los encadenaron en esos mundos.
Ambos buscan libertad, y harán lo que sea necesario para conseguirla.

La mitología griega es algo que siempre me ha llamado la atención y si viene de la mano de estas magníficas escritoras es lectura obligatoria. Por eso, cuando anunciaron esta novela supe que tenía que caer en mis manos. Sigo el trabajo de Iria y Selene y me parecen unas magníficas escritoras, cuya capacidad de crear personajes únicos y a la vez tan tangibles me parece fascinante.

Es la primera vez que leo una novela sobre amazonas por lo que iba completamente a ciegas en esta historia. Orión es un joven dios, hijo del Caos, que tras la caída de su madre se ve obligado a servir a Hera, esposa de Zeus, en todo lo que ella desee. Harto de su posición de esclavo, decide que la única solución ante sus problemas y ante la época de oscuridad que está viviendo el Olimpo debido a la gestión de Hera y el absoluto pasotismo de Zeus, es rescatar a su madre y que le ayude a escapar de allí. Para ello, buscará a alguien que pueda ayudarle en su tarea, pues no es sencillo deshacer los castigos de los dioses. Guiado por Atenea y Diana, escoge para su misión a Asteria, una amazona que ha sido arrancada de su pueblo junto a las suyas, condenada a luchar como gladiadora para salvarlas y aferrada a la promesa de que volverán a su tierra natal. A pesar de su reticencia respecto a Orión y su propuesta, este le ofrecerá algo que no podrá rechazar: libertad para ella y para las suyas.

Ansiosa por devolverle a sus hermanas la vida que merecen, alejada de sangre, combates y penurias, decide ayudarle y liberar a Eris de su prisión de piedra. Sin embargo, esto que parecía un plan perfecto se torcerá y deberán enfrentarse a la furia de los dioses, que los pondrán a prueba y les obligarán a pelear con algo incluso más temible que el panteón helenístico: sus propios miedos.

En este cóctel explosivo se desarrolla esta historia. Alternando entre los puntos de vista de los dos protagonistas, conoceremos de la mano de Orión que ser un dios no te asegura la felicidad eterna y no está exento de dolor. Menospreciado y subestimado, ha crecido a la sombra de los pecados de su madre y ahora está pagando por ellos, a pesar de su inocencia. Subyugado por el poder de la reina del Olimpo, se deja abusar y manipular por Hera ante su impotencia para ser capaz de cambiar la situación. Aunque pueda parecer un dios secundario, débil, demostrará un gran coraje y tenacidad a la hora de rescatar a su madre, ignorando los riesgos que esto conlleva y sacrificándose por lo que él creía una causa justa y que le llevaría a su libertad. Por su parte, Asteria busca lo mismo que su compañero,  libertad y una vida sin preocupaciones. Tras la destrucción de su pueblo y de las suyas, las amazonas que quedaron fueron entregadas al emperador y convertidas en gladiadoras. Asteria se ofrece voluntaria en nombre de sus hermanas para combatir por ellas y evitarlas el sufrimiento en la medida de lo posible. Cada victoria en su haber significa una amazona más fuera del influjo del imperio y que regresa a su hogar. No obstante, cuando descubra gracias a Orión que ha vivido engañada todo este tiempo y que las condiciones que prometía el emperador para ellas eran incumplidas sistemáticamente, la furia y la impotencia la convencerán para aliarse a Orión y confiar en que deshacer la maldición de Eris la ayudase.

Aplaudo una vez más la narración que han conseguido construir. En su tónica general, el intercambio de voces entre Asteria y Orión nos ha permitido conocer a ambos personajes en profundidad, sus motivaciones, sus deseos, su fantasmas. La evolución de ambos protagonistas ha sido espectacular. Se han hecho más fuertes, más sabios, más humanos. Quiero recalcar el hecho de que, aunque estas autoras siempre son más personajes que historia, en esta ocasión la narración ha sabido estar a la altura. No es un mero escenario para desarrollar a Asteria y Orión. Me ha parecido compleja, elaborada, adictiva y atrapante. Aunque con la saga Marabilia a veces hacía parones porque en ocasiones me resultaba quizá un poco lenta, con Rojo y oro no he podido detenerme, pues los giros de trama, el no saber por dónde van a salir esta vez los dioses y la angustia y el dolor que sentía al ver a los protagonistas sufrir, todo ello ha conseguido que me terminara la novela de una sentada. La profundidad psicológica sigue marcando el transcurso de la historia. Conocemos a un dios que es humano y divino a partes iguales, y a una mujer fuerte, que sacrifica todo lo que tiene por aquello que le importa (sus  hermanas en este caso) y que no se deja pisotear por nada ni por nadie. Una mujer muy Iria y Selene, de esas cuyo coraje admiras y piensas "ojala enfrentarme a la vida con un mínimo de su valentía". Además, igual que en Títeres de la magia exploran la homosexualidad y la asexualidad, en Rojo y oro observamos también un atisbo de bisexualidad por parte de Asteria, en el cual no se llega a profundizar pero se trata con tanta naturalidad y delicadeza que es una delicia. Realmente, este componente no debería extrañar al lector pues era algo que estaba a la orden del día en la Grecia clásica, pero teniendo en cuenta el mundo en que vivimos se agradece este tipo de visibilización tan genuina y natural.

Asimismo, del panteón del Olimpo, me gustaría destacar a Hera y Eris. ¡Menudas mujeres! Te caigan mejor o peor, hay que reconocer que son dos diosas de armas tomar, decididas, tercas, que hacen lo que quieren como quieren y no reciben órdenes de nadie. Además, cada vez que leía el nombre de Eris me acordaba del personaje de Simbad y la leyenda de los siete mares, que fue un crush muy fuerte en mi infancia, y eso la hacía ganar puntos.


Enlazando con lo anterior, los "zascas" al patriarcado están a menudo presentes en la boca de Asteria, firma, sin duda, de Seliria que ya comenzó a hacerlo con la guerrera Lynne. Esta intrépida amazona nos deja joyitas como estas (casi puedo escuchar a Iria en mi mente):

-Me gustan las historias con finales felices tanto como a cualquiera, Ligeia. Puede que no tenga claro si el mundo real puede tener este tipo de finales, pero me gusta escucharlos. Pero sí, tienes razón: las historias de damas en apuros rescatadas siempre por un héroe no son mis preferidas. Probablemente, de hecho, todas ellas inventan hombres con un gran afán de sentirse útiles y necesarios.

Mi novia Mégara se sentiría orgullosa
El final de esta novela es... impactante. Aunque se puede entrever por dónde va a ir la trama y cómo va a terminar, no deja de ser sobrecogedor, de esos que te encoje el pecho y llegas a soltar alguna lagrimita. Es un desenlace hermoso, siguiendo la tónica general de la obra, que sorprende por su belleza y sencillez.

Por último, no puedo cerrar esta reseña sin comentar las preciosas ilustraciones de Mar del Valle que acompañan el libro. Representan a la perfección las escenas y los personajes y son un complemento perfecto para redondear Rojo y oro, todo un acierto sin duda.

¿Debería leerlo?

Si queréis empezar a leer a estas autoras, Rojo y oro es perfecto. Nos presenta un mundo que ya conocemos, pues el universo grecolatino está en la cultura general; además, es autoconclusivo, lo cuál le hace ganar puntos para un lector que quiera atreverse con Seliria y no sepa por dónde empezar. Es una maravilla que merece la pena desde la primera frase, muy recomendado.

2 comentarios:

  1. Pues tiene muy buena pinta! No lo conocía =)

    Besotes

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    Respuestas
    1. ¡Hola, Shorby! Muchas gracias por comentar :D

      Te animo encarecidamente a que lo leas ^^

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