¡Otra vez estamos aquí! ¿Cómo van mis escritores? ¿Preparados para un nuevo personaje? En esta ocasión es un poco especial. Nuestro protagonista va a ser un robot que no entiende los sentimientos humanos y a los humanos en general. Esa es la característica principal, vosotros elegís el resto. Puede ser desde un androide hasta un robot de cocina, cualquier cosa que se os venga a la mente. La forma, la función, el nombre (si queréis que tenga) etc, lo dejo a vuestra creatividad. Tenéis absoluta libertad :) ¡Dejad volar vuestra imaginación sobre las teclas y sorprendedme!
Cuando abrí los ojos, todo a mi alrededor era naranja brillante. Empecé a analizar el ambiente en que me encontraba; números y composiciones químicas bailaban en mi cabeza. Estaba sumergida en un tanque rellenado con un líquido anaranjado, de ahí que viera el exterior con ese color. Varios cables me rodeaban y se unían a mi cuerpo por varios sitios: dos a cada lado de mi cabeza, en los brazos, abdomen, pecho, piernas. A su vez, estos salían de un tronco de metal que ocupaba el centro del tanque y al cual yo estaba anclada. Un chasquido resonó en mis oídos y una puerta se abrió, justo enfrente de mi. Un humano con bata de laboratorio entró en el cuarto y, con paso vacilante, se dirigió hacia mi. Se paró a un par de metros del recipiente, como tratando de mantener la distancia. Su cuerpo temblaba ligeramente y yo sabía por mis datos que eso era síntoma de nerviosismo.
-Veo que estás despierta -. Despierta. Ese uso del vocabulario me indicaba que yo había "nacido" con las características de las hembras humanas. Mi cerebro mecánico comenzó a funcionar y me mostró delante de mis ojos lo que era yo. Vi a una chica de unos veinte años de edad que me devolvía una mirada azul profunda y cuyo cabello corto pelirrojo ondeaba en el líquido. De complexión delgada y pechos apenas modelados, largas piernas y piel rosada, probablemente suave al tacto. Había logrado recrear casi a la perfección a un ser humano. Y supe por su expresión (según mi banco de datos de emociones) que se sentía muy orgulloso de su creación. De mi. -¿Sabes cómo te llamas? -. Qué clase de pregunta. Por supuesto que lo sé.
-Nm873 -contesto, dándole mi número de serie. Hablo sin temor a que el agua entre en sistema eléctrico, sé que no lo hará. Mi voz suena melodiosa, dulce. Él se rie. Su risa se filtra amortiguada a través del cristal. Se acerca más y posa con delicadeza la palma de su mano sobre el vidrio.
-Ese nombre no es válido -. Le sigo mirando fijamente. Trato de buscar errores en mi información, queriendo encontrar el por qué no es válido. -Sirve para un robot. Pero tú no eres un robot -Continúa-. Ni siquiera un androide. Eres como yo -Coloca la otra mano al lado. -Y te vas a llamar "Kiseki".
-Veo que estás despierta -. Despierta. Ese uso del vocabulario me indicaba que yo había "nacido" con las características de las hembras humanas. Mi cerebro mecánico comenzó a funcionar y me mostró delante de mis ojos lo que era yo. Vi a una chica de unos veinte años de edad que me devolvía una mirada azul profunda y cuyo cabello corto pelirrojo ondeaba en el líquido. De complexión delgada y pechos apenas modelados, largas piernas y piel rosada, probablemente suave al tacto. Había logrado recrear casi a la perfección a un ser humano. Y supe por su expresión (según mi banco de datos de emociones) que se sentía muy orgulloso de su creación. De mi. -¿Sabes cómo te llamas? -. Qué clase de pregunta. Por supuesto que lo sé.
-Nm873 -contesto, dándole mi número de serie. Hablo sin temor a que el agua entre en sistema eléctrico, sé que no lo hará. Mi voz suena melodiosa, dulce. Él se rie. Su risa se filtra amortiguada a través del cristal. Se acerca más y posa con delicadeza la palma de su mano sobre el vidrio.
-Ese nombre no es válido -. Le sigo mirando fijamente. Trato de buscar errores en mi información, queriendo encontrar el por qué no es válido. -Sirve para un robot. Pero tú no eres un robot -Continúa-. Ni siquiera un androide. Eres como yo -Coloca la otra mano al lado. -Y te vas a llamar "Kiseki".


