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jueves, 15 de octubre de 2026

"Más que palabras", Alice Oseman

Título: Más que palabras (#4)

Título original: Heartstopper: Volume Four

Artista: Alice Oseman

Saga: Heartstopper

Editorial: Destino

Año de publicación: 2021

Páginas: 384

Sinopsis: Charlie nunca pensó que podría gustarle a Nick, pero resulta que ahora son pareja. De forma oficial. Pero no solo eso, también cree que está preparado para decirle esas dos palabras que le provocan vértigo: te quiero. Nick siente lo mismo que Charlie, pero también tiene un montón de pensamientos rondándole la cabeza: además de plantearse decirle a su padre que tiene novio, cree que Charlie tiene un trastorno de la alimentación. Las semanas pasan y, en este nuevo curso escolar, Charlie y Nick están a punto de aprender qué significa el amor.

CONTIENE SPOILERS DE UN PASO ADELANTE

Nick y Charlie llevan ya unos meses juntos y son inseparables. Por ese motivo, Charlie está convencido de dar el siguiente paso y decirle abiertamente a Nick que le quiere, dos palabras que todavía no han salido de sus labios. Un gesto tan sencillo le está causando un poco de ansiedad, porque aunque le parece obvio que su relación va en serio y no es solo "un ligue más", sus experiencias pasadas y sus inseguridades le hacen creer que existe la posibilidad de que Nick le rechace. Esto no es lo único que le quita el sueño; su relación con su madre es bastante tensa y siente que ella no le comprende y que no puede abrirle su corazón ni ser sincero con ella, porque no es una persona a la que le guste hablar de sentimientos. Todo ello está haciendo mella en Charlie, lo que provoca que acabe volcando sus energías en la comida, lo único de su entorno que parece que puede controlar.

Esta repentina obsesión no pasa desapercibida para Nick, que tras investigarlo por su cuenta ha llegado a la conclusión de que es posible que su novio esté sufriendo un trastorno alimenticio, una enfermedad lo suficientemente grave como para necesitar ayuda externa y unos cuidados que su infinito amor por el chico no pueden darle. Pero Nick no solo tendrá que lidiar con el TCA de la persona a la que más quiere, sino que también arrastra sus propios demonios. Por un lado, su hermano mayor, David, no deja de incordiarle con respecto a su relación romántica, siendo cruel con él solo por estar saliendo con un chico. A eso se le suma la incertidumbre de cómo contarle a su padre que tiene novio, un hombre al que apenas ve porque pasa la mayor parte del tiempo de viaje de negocios.


Es difícil expresar con palabras lo feliz que me hace esta saga de novelas gráficas, a pesar de que no todos los tomos son color de rosa y a la autora le gusta hacer sufrir a sus personajes. Lógico, por otro lado, teniendo en cuenta que hoy en día hay muchas personas cerradas de mente incapaces de aceptar que la gente queer existe.

En este tomo, vemos cómo la relación entre Nick y Charlie avanza viento en popa, pero no exenta de problemas, lo que da pie a Alice Oseman para abordar una serie de temas que me han parecido muy interesantes. Desde el punto de vista romántico, se habla de la codependencia y las inseguridades por culpa de experiencias traumáticas. Charlie y Nick se quieren, se adoran más bien, y es algo que tienen claro tanto ellos como cualquier persona a su alrededor. Y aún así, Charlie le tiene un pánico irracional a poner este amor en palabras delante de Nick. ¿Y si decir "te quiero" es ir demasiado deprisa? ¿O demasiado en serio? ¿Y si simplemente son dos chicos pasándoselo bien y disfrutando el momento? Decir "te quiero" en voz alta podría estropear la diversión. Aunque Nick se desvive por él y no tiene ni un solo indicio que le dé pie a pensar lo contrario, la anterior relación de Charlie fue horrible, pues Ben le usó por ser el único chico gay al que conocía, no porque realmente le quisiera. Así que aunque desde fuera puedas pensar "qué chico tan tonto, si es obvio que Nick bebe los vientos por él", teniendo en cuenta el pasado de Charlie y los desprecios sufridos por ser gay, es normal que al pobre le angustie meter la pata con su novio a este respecto. Por otro lado, como he comentado, está el tema de la codependencia. Nick y Charlie viven el uno por el otro, hasta el punto en que pasan casi todo su tiempo juntos (con o sin amigos), llegando incluso a incumplir las normas impuestas en casa o a estar todo el día pegados al móvil, bien sea hablando por teléfono o mandándose mensajes. Y aunque es un comportamiento propio de dos adolescentes que llevan poco tiempo juntas (y, en el caso de Charlie, una cierta obsesión porque por fin alguien le quiere como es), tampoco es sano. Esto generará ciertas tensiones, sobre todo entre Charlie y su madre, porque al final están tan imbuidos dentro de su propia burbuja que, sin darse cuenta, está empezando a convertirse en una relación un poco tóxica en la que solo existen ellos dos. Es cierto que en ningún momento llegan a dar de lado a sus amigos, al contrario, son un grupo muy unido que aprovechan cualquier oportunidad que tienen para estar juntos, pero priorizar tanto a la otra persona de una manera tan ciega, a la larga puede ser perjudicial.

Por su parte, Nick sabe que Charlie no está bien. Es evidente que está volcando su ansiedad y sus preocupaciones en la comida, y no sabe muy bien cómo enfrentarse a ello. Charlie no quiere hablar del tema, y mucho menos sincerarse con sus padres, y al principio se lo toma como otra parte más de su personalidad y de enfrentarse a sus miedos, no como un problema real. Nick, consciente de que a la larga va a ir a peor, comienza a informarse por su cuenta a este respecto y, lo más importante, a buscar formas de poder entablar con su novio esta conversación sin que se convierta en una acusación. Me ha encantado la delicadeza con la que Nick aborda su TCA, el cariño y la comprensión que guían cada una de sus acciones y cómo pone el foco en lo que es mejor para su pareja. Es muy difícil hablar de salud mental porque, por desgracia, sigue siendo un tema bastante estigmatizado hoy en día. Sin embargo, Nick hace lo que está en su mano para ayudar a la persona a la que quiere e intenta abordarlo de forma firme, pero no impositiva. De hecho, uno de mis diálogos favoritos de toda la saga se da en este tomo, cuando Nick habla con su madre sobre cómo se siente con respecto a Charlie y sus problemas con la comida. Su madre (uno de los mejores personajes, si me preguntan), le dice que el amor no lo puede todo. Que por mucho que él quiera a Charlie y desee lo mejor para su salud, su cariño y preocupación nunca van a ser suficientes para combatir una enfermedad; lo único que puede aportarle es empatía, respeto, apoyo y compañía, el resto va a tener que hacerlo una institución con las herramientas adecuadas para ello. Esta conversación me parece muy importante, sobre todo porque muchas novelas te venden justo la idea contraria, que el amor SÍ lo puede todo, que cura todos los males y borra las preocupaciones, una falacia más del amor romántico. Por ahora, Nick lo único que puede hacer por su novio es convencerle de que lo mejor para él es ser valiente, sincerarse con su familia y que estos busquen ayuda.

A parte de toda esta complicada situación, las cosas en la propia familia de Nick cojean un poco. A pesar de tener una madre comprensiva, amable y protectora, su hermano mayor, David, es justo lo contrario. No acepta que Nick tenga novio y lo ve como algo de lo que avergonzarse y motivo de burla constante. El culmen de esta tensión se dará en el momento en que este decida contarle a su padre que tiene pareja, algo que todavía no ha podido decirle porque es un hombre a quien su familia le importa más bien poco. David representa el prototipo de homofobia de aquellas personas que aseguran no tener ningún problema con los gays pero, a su vez, buscan cualquier excusa para humillar a la gente del colectivo y despreciarlos por amar a alguien de su mismo sexo. Es un personaje repulsivo, pero construido a la perfección como adalid de ese pensamiento rancio e incongruente.


El tomo 4 de Heartstopper es emotivo y sentimental, pero también muestra un lado más oscuro de las relaciones y que no siempre va a ser todo color de rosa, por mucho que dos personas se quieran. En un romance siempre habrá momentos mejores o peores, habrá baches y obstáculos que ambas personas tendrán que superar. Pero desde luego, si algo queda demostrado, es que cuando se quiere de verdad, termina llegando la luz al final del túnel.

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